AQUÍ TE ESPERO
Ni un céntimo
Fue el pasado 14 de febrero cuando bajo el título «El culebrón SAD» escribí aquí sobre la Cultural, que empezaba a estar con el agua al cuello y los jugadores se debatían entre ir a la huelga y no jugar contra el Zamora o tomar otro tipo de medida de presión por no haber cobrado un par de mensualidades.
Los lectores ya saben cómo siguió el culebrón hasta el final, con siete meses adeudados a los futbolistas y demás trabajadores de la entidad, que haciendo honor al título que le dí no ha podido tener una actividad más rocambolesca. Pero ahora estamos ya en junio, que es el mes de la verdad, porque el día 30 tiene que estar todo solucionado o en caso contrario será el final, con el consiguiente descenso administrativo de categoría.
Lo escribí hace cuatro meses y lo vuelvo a repetir «lo único recomendable es que las instituciones no vuelvan a entregar dineros públicos a sociedades privadas». Si no se puede tener un equipo en Segunda B porque no hay dinero, no se tiene. Los sentimentalismos no conducen a nada. Bueno, sí, conducen a un endeudamiento que ha crecido como una bola de nieve y ahora el alud puede sepultarlo todo.
A la espera de que el nuevo equipo de gobierno tome posesión no está de más recordarle que estos lodos son de aquellos polvos: léase cuando se hizo un campo de fútbol para jugar en Segunda y soñar con la Primera y no se ha podido salir de la Segunda B (a veces se ha estado a punto de salir, pero hacia abajo, camino de Tercera). El Amilivia costó mucho más de lo presupuestado y ahí empezaron los problemas económicos en Poridad, porque no llegaba para todo, pero se seguía adelante, porque estábamos en la onda boyante y nadie era capaz de echar el freno, cuando la sociedad parecía adinerada. Pero explotó la burbuja ante nuestras narices y la realidad es que no hay un duro y lo peor es que tampoco se ve de dónde puede sacarse. Con semejantes precedentes quiero creer en el buen criterio de los nuevos munícipes para alejarse de cantos de sirena y tener claro que no deben poner ni un céntimo de dinero público para intentar solventar una situación a la que se ha llegado por la mala gestión de unos dirigentes que todavía siguen ahí.
La segunda parte del culebrón comienza el 1 de julio. Y ya se sabe que segundas partes nunca fueron buenas, pero aquí se empeñan en olvidarlo. Por eso quiero recordarles que: ni un céntimo.