AQUÍ TE ESPERO
A dar trigo
Hoy llegan a sus despachos con cuatro años por delante, en los que tienen todo por hacer. Se supone que ganas les sobran e ilusión, también. Pero además les hace falta mano izquierda para sortear las numerosas dificultades con las que se encontrarán y también tenacidad para seguir adelante por el camino trazado.
Se ha acabado el plazo de las promesas y ahora toca cumplirlas. Sé que cuando se hacen siempre se desconoce la realidad. Y que cuando se conoce ésta muchas veces es difícil poder llevar a cabo los deseos o las promesas.
El desconocimiento de la realidad es algo lógico para quien accede a un cargo, mientras que quien lo ostenta se supone que la conoce. Tal vez por eso hay casi siempre mucha diferencia entre las promesas y los hechos. Es lo que el refranero recuerda con la antológica frase de que «no es lo mismo predicar que dar trigo».
La nueva Corporación Municipal se ha propuesto un gran reto que es el de sanear las cuentas, sin que eso suponga más impuestos para el ciudadano, y, al mismo tiempo, crear empleo lo que en principio parece que es casi como lograr la cuadratura del círculo.
No podemos olvidarnos del pasado, si no queremos repetirlo, pero lo cierto es que los políticos hace ya mucho tiempo que se dieron cuenta de que el pueblo sufre alzhéimer, porque es muy dado a olvidar los sucesos más recientes, mientras recuerda con detalle los antiguos. Claro que esta enfermedad no es igual todos los días y por eso, a veces, las buenas gentes se acuerdan de algunas cosas y se las hacen pagar a quienes pretendieron aprovecharse de su mala memoria. Y ese pasado reciente, de hace exactamente cuatro años, nos sitúa en los primeros días del anterior alcalde al frente de Poridad. Dijo entonces que había no sé cuanta deuda más de la que se había anunciado y aseguró que iba a reducirla. Y parece que empezó a hacerlo, pero algo ocurrió que le hizo olvidar sus promesas y la realidad fue que la deuda no sólo no se redujo al cabo de su mandato, sino que aumentó considerablemente.
Por eso desde aquí quiero avisar a los nuevos navegantes de Ordoño II, para que recuerden que ya no es tiempo de predicar, sino de dar trigo y de que no deben fiarse de la mala memoria de los ciudadanos si no quieren sufrir un revés en las urnas cuando llegue el momento. Hay que cumplir las promesas y por el bien de todos no deben aumentar la deuda municipal. Empresa de titanes.