HISTORIASDEL REINO
De dinero y santidad
M i abuelo, que era ponferradino, solía decir que «de dinero y santidad, la mitad de la mitad». Un refrán que hace al caso con los últimos «sucedidos» de la SGAE, esa impronunciable institución presidida por Teddy Bautista que se ha preciado, durante años, de convertirse en el martillo de herejes que descargaban música de la Red, en el perseguidor de las brujas que encendían la radio en la peluquería sin pagar por ello, de los judeoconversos que amenizaban con verbenas las fiestas de los pueblos para que los del lugar bailasen apretados. Para ellos, dignísimos próceres de mirada altiva, escuchar las Cantigas de Alfonso X «El Sabio» sin permiso merecía trabajos forzados en Las Médulas.
Hace ya un año, nuestra soprano más internacional, Montserrat Caballé, dedicaba algunas lindas pullas a la SGAE y sus excesos, mientras Víctor Manuel, Miguel Bosé y otros grandes de la cultura nacional ensalzaban su notable trabajo. Pues bien, no hace ni un puñado de horas que el ilustre Bautista y ocho compañeros, detenidos por la Guardia Civil, han sido acusados, presuntamente, de mirar hacia el infinito respecto a 400 millones recaudados a todos los españoles. La Fiscalía les imputa delitos societarios y de apropiación indebida, de haberse lucrado de una beneficiosa relación económica con las entidades del denominado «grupo SGAE». ¿Qué suponen presuntamente 400 milloncejos de nada desviados por aquí y por allá bajo su presidencia? Pues las gallinas que entran por las que van saliendo, mismamente.
Esta joya de nuestro acerbo patrio, Teddy Bautista, declaraba hace un par de años, en el 2009, que «todo este discurso de la cultura libre», le producía urticaria porque olía a comunista. Eso sí, por las mismas fechas, en una entrevista en diario nacional, comentaba también que cien mil millones de euros le parecían una cantidad residual. Vamos, que para este gran cantante y compositor el presupuesto nacional del Estado es pura calderilla a sus ojos. Y mientras nos educaba a golpe de canon bajo perlas como «a quien no le guste, que se aguante», este demócrata de toda la vida cerraba para sí una pensión mensual de jubilación de 24.500 euros, mientras su exmujer, Paloma Siles, se gana presuntamente la vida mendigando por las calles con una guitarra rota
Lo mejor de este ilustre señor, al que alaban Bosé, Calamaro, Pilar Bardem o Víctor Manuel, es que su papel más destacado como artista fue su interpretación de Judas en «Jesucristo Superstar». Ese personaje que cantaba partiéndose el pecho «Caifás, con tu experiencia lo entenderás, creo que cumplo con mi obligación. Os juro que no lo hago por mi voluntad, tampoco por dinero ni por vanidad». En fin, ya saben, el chico iba predestinado a Judas Iscariote.