TRIBUNA
Ejemplo de coherencia
Eloina Terrón, concejala de Izquierda Unida en San Andrés del Rabanedo, el tercer municipio de la provincia de León, renunció al cargo de confianza del que iba a disponer su grupo político en el primer pleno de la legislatura, en el que se tomó la decisión de contratar siete personas de confianza para los cinco partidos políticos restantes.
Esta concejala, en coherencia con la política de IU de empezar aplicando el principio de austeridad dando ejemplo los propios cargos públicos, votó en contra de que los grupos municipales tuvieran cargos de confianza, dada la situación económica que arrastra este municipio con una deuda de cerca de 70 millones de euros. De ahí que fuera la única formación política de este Ayuntamiento que renunció a que se le asignara un cargo de confianza, pues el resto de los grupos municipales no quisieron hacerlo así.
La argumentación que utilizaba Izquierda Unida para plantear esta posición no se centraba en defender la austeridad por la austeridad en sí misma, con el mantra neoliberal del déficit 0, que lo único que está sirviendo en Europa es para que haya más privatizaciones de servicios públicos, más recortes de salarios, de servicios sociales, el cierre de hospitales y la reducción de las pensiones, como está pasando en Grecia. Es decir, para que la crisis la paguemos los de abajo, precisamente los que no la hemos provocado. No era ésta la política que defendía la concejala de esta agrupación, sino con la intención de «priorizar el ahorro del gasto de dinero público en aquello que es más prescindible y menos necesario». Explicaba que se trata de priorizar en qué ahorrar o en qué reducir gastos.
Porque lo que plantea es que se trata de que no haya que recortar ni reducir ni un euro en aquellos gastos que son vitales para las necesidades de los vecinos y vecinas de San Andrés: desde el pago de deudas acumuladas con pequeños y medianos comercios, hasta mantener la protección social a las personas desempleadas del municipio, pasando por aumentar las prestaciones sociales en tiempos de crisis y las ayudas de emergencia o garantizar los servicios públicos y no privatizar estos servicios esenciales para la ciudadanía, etc. Mientras que prescindir o reducir las ayudas a los grupos políticos municipales en su labor, no considera que sea una prioridad esencial que hubiera que mantener a toda costa.
Efectivamente, parece que mirar por los propios intereses de los grupos políticos, anteponiéndolos a las necesidades de la ciudadanía, da el tono de cuáles son los principios y valores por los que se rigen las fuerzas políticas. Además contrasta la «amplitud de miras» cuando la clase política mira por sus propias «necesidades» de ayuda en su labor política, con las razones que alegan para reducir o recortar gastos mirando las necesidades de la ciudadanía. Así, por ejemplo, en ese primer pleno de San Andrés, también se aprobó realizar las sesiones de plenos del Ayuntamiento por las mañanas, alegando motivos de austeridad económica, y no en horarios de tarde, como defendía IU, en los que la mayoría de la población puede participar. Los plenos del Ayuntamiento, que se realizan una vez al mes, son los órganos más determinantes de la vida política de un Municipio, donde se toman las decisiones mas importantes que afectan a todos los vecinos y vecinas. Un principio fundamental, reivindicado no sólo por esa formación política, sino por el movimiento 15-"M, ha sido la participación democrática de la población. Alegar motivos de austeridad y ahorro económico para restringir el principio básico de la participación democrática parece, cuando menos, chocante con la generosidad de que se hace gala en otros aspectos, como el de los cargos de confianza o en el de los sueldos de los políticos. De ahí, el titular del Diario de León que recogía este pleno: «Chamorro se desdice y concede siete cargos de confianza. El alcalde se ve obligado a utilizar el voto de calidad para aprobar los sueldos» y la profusión de comentarios que suscitó esta noticia en la edición digital de este periódico.
Como Luisa Mencía que escribe: «En todo este reparto del botín que escenificaron en el pleno del Ayuntamiento, el único grupo coherente fue Izquierda Unida que prescindió del cargo de confianza del que iba a disponer su grupo político. Eso sí que son hechos y no palabras. Por eso la aplaudimos en el pleno quienes allí estábamos. Menos predicar y más dar trigo, como ha hecho esta concejala. Que no nos apliquen la austeridad a los demás, si no empiezan por ellos mismos». O Ilustrada que afirma «estoy de acuerdo con Luisa que parece que la única coherente y honrada es la concejala de Izquierda Unida que acompaña sus principios con hechos incontestables: prescindir del cargo de confianza que se propuso para cada grupo municipal. Gracias por su ejemplo, Sra. Eloina. ¡¡Ójala tuviéramos más políticos como usted!!»
Este ejemplo de coherencia contrasta con la lista de alcaldes que han empezado por subirse el sueldo, y que ha ido recogiendo el Movimiento Democracia Real Ya por toda la geografía nacional, y en el que ya figuran 3 de León: J. Manuel Otero de Bembibre (PP), a quien le atribuyen una subida del 70% en función de las jornadas, pasando de 31,51 euros a 44,98 euros; Francisco Castañón de Pola de Gordón (PP) con una subida del 20%, quedando su sueldo bruto final en 25.200 euros y Ana Cristina Pastrana, concejala de Bembibre (PP), con un incremento de 30.000 euros anuales.
Esta lista es lo suficientemente larga y escandalosa como para juzgar por aquello de «por sus hechos los conoceréis». Porque de nada valen los discursos y las declaraciones públicas, cuando los hechos confirman una y otra vez lo que tantos «indignados» proclaman: no nos representan. Y en buena parte de los casos, parece que hay que darles la razón.
Por eso es necesario, hoy más que nunca, rescatar ejemplos loables y dignos, por su coherencia y honradez, de labor política al servicio realmente de la ciudadanía como el de esta concejala de IU de San Andrés o los que habitualmente se citan: Julio Anguita, que como recordaba el escritor Gavilanes en otra tribuna hace unos días, renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como exparlamentario, por serle suficiente la pensión que tenía como maestro. O Gerardo Iglesias, coordinador también de IU que volvió a la mina, una vez que terminó su función como coordinador de esta formación política. O Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinaleda, también de esta misma formación política, que no cobra por ser alcalde. Parece que esta formación política acompaña con los hechos sus principios y declaraciones. Y es necesario empezar a destacar los ejemplos de coherencia y buen hacer político que haberlos «haylos», si queremos que las jóvenes generaciones aprendan a diferenciar entre partidismo y política como forma de organizar la vida democrática en nuestra sociedad actual.