La opinión del lector
Demasiado tarde para todo, amigo Alfredo
¡ Albricias! Resulta que Alfredo ha descubierto la piedra filosofal: sabe cómo acabar con el paro de casi cinco millones de personas. ¿Y po r qué no lo ha puesto en práctica desde hace siete años?. Tiene ocurrencias de bombero-torero. Resulta que va a solucionar el problema de la crisis con más impuestos. Así no se crea empleo, pues los potenciales empresarios no son tontos y si ven que van a perder dinero no crean empresas.
Alfredo sabe lo que piden los ciudadanos y no se le cae la cara de vergüenza, a pedazos. Los ciudadanos españoles le piden que no engañe más a los parados. Le piden que se vaya después de ser incapaz de dar solución a los problemas que aquejan a los parados y sobre todo de no arreglar la economía y la crisis. Ahora va y dice que los bancos son los verdaderos culpables de dar créditos por encima del valor de los pisos. ¿Y por qué no lo controló el Gobierno del cual formó parte con Felipe González y con José Luis Rodríguez Zapatero?
Nadie con dos dedos de frente puede creer las promesas de políticos charlatanes. Ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver. A las pruebas me remito: durante los dos últimos años el paro no ha dejado de incrementarse, la economía se ha ido al garete, el consumo ha descendido porque las familias no tienen ni trabajo ni crédito bancario para poder comprar artículos de primera necesidad. Esta es la triste realidad.
¿Y por qué en su momento no puso remedio Alfredo aconsejando, como miembro del Gobierno con tres cargos, a los demás ministros en los consejos de los viernes?
No me lo creo que alguien que ha sido incapaz de solucionar los problemas durante más de siete años, venga ahora a dar soluciones rápidas. Cuando hubo la época de las vacas gordas se despilfarró el dinero a troche y moche, cobrando los políticos sueldos multimillonarios, sin control. Qué vergüenza: muchos sin preparación, sin estudios y sin saber nada se llenaron los bolsillos de dinero, como si fueran de ellos los Fondos Reservados. Ahora lo va a cambiar Alfredo todo. ¡Demasiado tarde, Alfredo! Has tenido tiempo y no lo has hecho. ¡Ahora no me cantes ni me cuentes milongas!