EDITORIAL
Un AVE que llega y otro que no se puede detener
El año 2012 está llamado a marcar un antes y un después en las comunicaciones de la capital leonesa. El tren de alta velocidad llegará a León desde Valladolid después de una millonaria inversión que se ha salvado de los recortes de la crisis. A estas alturas, ya no se discute ni siquiera la fecha a la vista del estado de las obras, que llevan ya ejecutados 33 de los 39 viaductos que tendrá la línea.
Puesta la fecha, es necesario avanzar en el debate y comenzar a diseñar lo que debe significar la llegada del AVE. León debe saber sumarse al tren de la alta velocidad para convertirse en destino de nuevas empresas y capital turísticas. Ya no valen disculpas cuando Madrid quedará a menos de dos horas. Es una oportunidad de oro que poco a poco van a ir teniendo también otras ciudades.
Lo que va a retrasarse es el final de las obras del AVE a Asturias. Aunque no se quiera decir abiertamente, en este caso los recortes se van a notar, o mejor dicho, se están notando ya. El anuncio del Ministerio de Fomento de abrir los túneles de la variante de Pajares antes de ejecutar el tramo León-La Robla anticipa lo que va a pasar también con el recorrido desde Campomanes a Gijón en el Principado. Aunque sea menos determinante, Asturias es un gran mercado también para León, y también debe concluirse.