Diario de León
Publicado por
Antonio Papell
León

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El presidente del Gobierno no recogió el ofrecimiento de apoyo que le brindaba el ocasional portavoz del PNV, Pedro Azpiazu, para confeccionar los Presupuestos y se limitó a agradecerle «haber estado a la altura de las circunstancias». Y es que el pleno extraordinario en que Zapatero expuso el acuerdo comunitario sobre la deuda griega, que encarrila la solución de la crisis de la deuda soberana, era en realidad la última bocanada vital de la legislatura, que se clausurará en septiembre con los últimos flecos de la reforma financiera, que precederán al anuncio de la disolución de las Cámaras y a la convocatoria de elecciones para noviembre.

La encuesta del CIS -criticada por voces populares en un evidente rapto de nerviosismo- recoge claramente el efecto Rubalcaba, quien habría conseguido recuperar para su partido 1,2 millones de votos dispersos con respecto a los sondeos anteriores

Hace un año, la distancia PP-PSOE, que no había pasado de tres puntos en la legislatura, se ampliaba a siete, para pasar a más de diez, y ahora se invierte la tendencia, a pesar de que la desconfianza en Rodríguez Zapatero alcanza un nuevo máximo histórico -el 81,5% no confía en él-, la confianza en Rajoy sube ligeramente hasta el 19,8% y la situación económica es juzgada negativa por el 82%, frente al 80,6% del peor registro anterior, en febrero

Rubalcaba adelanta Rajoy en todos los terrenos: supera al líder conservador en eficacia, disposición al diálogo, comprensión de los problemas de España y aptitudes para la negociación, y a la pregunta de quién sería mejor presidente, el 40% prefiere a Rubalcaba y el 31% a Rajoy. La encuesta tiene en todo caso un efecto polarizador, ya que la ciudadanía percibe que el combate democrático que va a jugarse tiene sólo en realidad dos contendientes

Es claro que ni el sondeo del CIS ni los análisis de coyuntura ponen en duda que el desenlace probable de la amarga legislatura que concluye es la alternancia, pero la candidatura de Rubalcaba adquiere verosimilitud toda vez que parece claro que Rodríguez Zapatero, con su inmolación, se lleva consigo la mayor parte de la irritación producto de la recesión y de la gestión vacilante de la crisis. Para el candidato socialista, y en general para el Partido Socialista, lo realmente importante era detener la sangría devastadora que se hizo patente el 22-M y que amenazaba con provocar una débacle histórica de muy costosa reparación, y este objetivo parece en vías de lograrse. De hecho, la periferia política -los partidos minoritarios y nacionalistas- ya han comenzado a especular sobre si Rajoy será o no capaz de obtener mayoría absoluta. Lo que significa que habrá partido, y hasta podría ser un partido reñido y emocionante.

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