EDITORIAL
Tráfico vuelve a levantar el acelerador
La chapucera reducción provisional de la velocidad en autopistas a 110 kilómetros por hora, más incómoda que significante, encadenó una serie de medidas del Gobierno discutibles en algunos casos e improvisadas en otros, como la rebaja del 5% en el precio de los transportes públicos (que luego no aplicaron las comunidades autónomas), un incremento de biodiésel en el gasóleo, el uso de lámparas más eficientes en el alumbrado público, un estrafalario Plan Renove de neumáticos ?lo que habría que renovar es el parque automovilístico?, el cierre anticipado de edificios públicos, etcétera.
Vuelve ahora a la carga el director general de Tráfico y propone reducir a 90 por hora la velocidad en las carreteras en las que está limitada a 100. La medida podría entrar en vigor antes de que acabe la legislatura y, según Pere Navarro, ayudaría a reducir la siniestralidad en esas carreteras secundarias, escenario de más del 75% de los accidentes mortales. Paradójicamente reconoce que la vuelta al 120 en las autopistas no ha tenido una «incidencia significativa» en el número de accidentes de julio, que acabó con un fallecido menos que el mismo mes del 2010. Debería entender el Gobierno que el procedimiento del goteo de medidas sólo demuestra insolvencia e improvi-
sación y resta eficacia a las actuaciones.