Diario de León

| MIGUEL Á. VARELA

La conciencia del fracaso

Publicado por
MIGUEL Á. VARELA
León

Creado:

Actualizado:

o peor no es el fracaso en sí, sino la conciencia del fracaso. Los diferenciales con Alemania, la deuda, la tasa de paro, son la terminología que dibuja en gráficos el fracaso de un modelo económico basado en la especulación global, en la debilidad de los estados, incapaces de contener el parpadeo digital en que se ha convertido el dinero, la rentabilidad del movimiento fugaz.

Las asambleas en la calle, la toma de las plazas por chamizos construídos con eslóganes que piden la restitución de la dignidad son la constatación del fracaso de la política tomada como juego de poder en una confusión de siglas vacías de contenido. El «no nos representan», en el fondo tan peligroso, no es un síntoma, es un grito que evidencia el fracaso de una política conformista y acomodaticia en la que el poder civil ha sido traspasado gratis al poder financiero.

La desconfianza hacia las instituciones básicas de un estado de derecho aparecen también como nubes negras en el horizonte de la democracia. La justicia tomada por los intereses partidistas; los partidos ensimismados y piramidales; los sindicatos perdidos en un océano de intereses; los medios buscando un lugar en el sol de la supervivencia al precio inlcuso de jugar con su propia credibilidad; la iglesia anclada en dogmas, empantanada en el peso de su historia, capaz de convertir la visita de su líder en un espectáculo de pop pero imposibilitada para dar respuestas a un mundo que ya no entiende.

Y hay más señales. Cosas que parecen menores en este tráfago de confusión pero que en absoluto lo son. Lo ocurrido en Mérida, por ejemplo. Una campaña surgida de no sabemos qué rincón de la historia ha conseguido que el Festival de Teatro retire una fotografía realizada por Sergio Parra al actor Asier Etxeandía en el que éste aparece maquillándose minutos antes de salir a escena en una representación de , una espléndida versión de Tomaz Pandur, sobre de Dante.

Por más que busco en la foto no encuentro ni el más mínimo rasgo que invite al escándalo. En el Museo Nacional de Escultura de Valladolid pueden encontrarse decenas de ejemplos que buscan el mismo patetismo desnudo de la figura humana sufriente, que tanto ha buscado el arte religioso como método de piedad a través de los siglos. Sólo una mente enferma o alguien que no acaba de entender la diferencia entre realidad y representación puede ofenderse frente a la belleza de esa fotografía, ahora multiplicada en el mundo digital, supongo que para decepción del puñado de censores de guardia. Lo cierto es que la foto se ha retirado y la polémica ha acelerado la dimisión de las responsables del festival. Otra piedra a añadir al zurrón de la conciencia del fracaso.

tracking