EDITORIAL
Un pirómano entre el vecindario
La Policía Local detuvo ayer en Ponferrada a un hombre, precisamente vecino del barrio, al que se relaciona con los últimos incendios en La Placa, donde los bomberos tuvieron que intervenir ayer hasta en cinco ocasiones. Junto a otros datos de carácter general la semana pasada trascendió que el 49% de los incendios que se registran en la comunidad son intencionados y que esa cifra se eleva hasta el 70% en la provincia de León, más extensa, con más vegetación y mayor superficie de cultivo. Precisamente en el mundo rural y las prácticas tradicionales son el escenario y la causa de muchos incendios, porque el fuego está muy arraigado en la cultura de la limpieza del campo, sin más horizontes en el análisis de quien los utiliza precisamente para ese fin.
No es el caso de nuestro protagonista de ayer, que a primera vista y con todas las presunciones de inocencia parace responder perfectamente al perfil del pirómano. Lo es quien sufre un trastorno de los impulsos, siente una atracción anormal por el fuego y sus consecuencias y se vanagloria de sus actos. En definitiva, un enfermo digno de ser tratado como tal, pero que en este perfil sólo nos muestra la miseria de la condición humana. ¿Qué es sino un miserable quien en el bolsillo lleva hasta cinco mecheros y no son precisamente para encender cigarrillos?