EL RUBICÓN
La agenda oculta
L eón necesita médicos y a nadie parece importarle, porque nadie hace nada por remediarlo. ¿No se lo creen? Pues prueben a romperse un hueso y acudir al servicio ambulatorio de La Bañeza. Allí poco menos que se reirán de ustedes y les dirán que si les están tomando el pelo, porque en ese centro no volverá a haber traumatólogo hasta el próximo mes de septiembre. Les enviarán a las urgencias del Hospital de León donde quizás con suerte les atenderán después de cinco largas horas de espera. Salvo que en el último momento algún avispado MIR les diga aquello de «lo suyo no es urgente, vaya a su ambulatorio». Un ambulatorio, eso sí, sin especialista, pero eso a él ni le va ni le viene, lo suyo es sacarles de urgencias. Así está la Sanidad y eso que se quitaron de enmedio a Guisasolo de Castilla, claro que quien ahora manda antes era su segundo de a bordo. León sigue a la cola y a nadie parece importarle.
A los políticos se les llena la boca de promesas en campaña electoral, lo hicieron el 22 de mayo y volverán a hacerlo ahora de cara al 20 de noviembre. Una de ellas fue la Facultad de Medicina. Pero dicen que por la boca muere el pez y el alcalde de León está a punto de sucumbir fruto de sus promesas incumplidas. Ahora no se atreve a decir que no va a subir los impuestos. Está bien. Ha pasado de prometer bajar el IBI un 10% a no ser capaz de negar una futura subida de impuestos. Y todo, la misma semana que su concejal de Hacienda, el primo del gran Rajoy, anuncia que el Ayuntamiento tiene una deuda de 444 millones de euros. ¿Están contabilizados ahí los sobrecostes de la eliminación del parque de porque lo digo yo y del cambio de Fernández Ladreda? ¿No se podrían haber evitado esas obras y hacerlas para cuando la situación económica sea mejor? ¿No es un despilfarro gastar en una auditoría para saber la situación de las arcas municipales, algo que se podría conocer a través de los servicios de Tesorería e Intervención? Salvo que esa auditoría esté teledirigida. Mal pensados. Seguro que no, como tampoco lo están los informes que el portavoz-presidente-negociador López Benito encargó para liquidar el contrato que la empresa que despidió a su mujer ganó mediante un concurso limpio en Saleal. Unos informes cuyo coste de 17.000 euros pagarán todos los ayuntamientos.
La economía ya no admite más caprichos y los ciudadanos, tampoco. A ver si va a resultar que Emilio Gutiérrez con su Rajoy particular a la cabeza va a tener también una agenda oculta.