editorial
Tráfico, siniestralidad y responsabilidad
Los accidentes de tráfico cayeron un 60% en la provincia en lo que va de año respecto al mismo periodo del anterior y un 64% las víctimas mortales. Los nueve accidentes y los nueve fallecidos, frente a los 23 y 25, respectivamente, suponen niveles históricos y son cifras que invitan al optimismo en el sentido de que pueda cerrarse el año con referencias récord en cuanto a reducción de siniestros y baja mortalidad. Y eso tomando como referencia el 2010 y sobre unos parámetros considerados como muy positivos teniendo en cuenta que son cifras equiparables a las de hace 45 años. En 1966 se registraron 46 víctimas mortales en la provincia, mientras el 209 se cerró con 39 fallecidos. Pero entonces el parque automovilístico era de apenas 31.000 vehículos y ahora mismo supera ya los 367.000.
¿Qué hay tras esa diferencia en las cifras? Evidentemente una mejor formación de los conductores, mejores mecánicas tanto en prestaciones como en seguridad, mejor y también más segura red viaria y, por supuesto, mayores exigencias a los automovilistas en su comportamiento y actitud —y aptitudes— al ponerse al volante. Pero lo que sobre todo hay es una gran concienciación de los ciudadanos —y en eso, al margen del debate político, tienen mucho que ver las duras campañas realizadas por Tráfico en los últimos años— respecto a uno de nuestros más graves problemas. La carretera y los accidentes tienen un altísimo coste social, por las vidas que se pierden, y económico, por las que quedan pendientes de un hilo, que además casi siempre suponen un drama familiar. No es, pues, pese a la bonanza de las cifras, momento de bajar la guardia. Todo lo contrario. Es preciso mantener la cautela en la carretera, pero también respecto a la carretera. Un estudio revela que cada euro no invertido en conservación ordinaria de la red equivale a cinco de reconstrucción a medio plazo y a veinticinco a largo. Las carretas se están deteriorando por la desidia y la ineficacia de las adiministraciones para mantenerlas en buen estado. El déficit de inversión el pasado año fue de 7.250 millones de euros. Más vale que no lo paguemos en vidas.