Ir de crédito en crédito no es la solución
El Ayuntamiento de León está endeudado. Dicho así puede parecer que la situación es menos grave de lo que realmente reflejan los números de la Tesorería municipal. La realidad es que ese endeudamiento coloca al consistorio capitalino en una situación agónica, tanto que el equipo del Gobierno del PP ha anunciado ya dos nuevos créditos por un montante de quince millones de euros y otro más en unos meses, éste por ocho millones, para hacer frente a los servicios básicos del Ayuntamiento y al pago de las nóminas. Es verdad que esta actividad crediticia viene a demostrar algo positivo: el Ayuntmiento aún tiene capacidad de endeudamiento, algo que no pueden decir muchos en el conjunto de la provincia. Lo que hace pensar que qué sucedería si esto no fuera así.
El de León no es el único ejemplo Ayuntamiento que vive una situación límite por mor de su dramática crisis económica. Es más, hoy por hoy, ni una sola de las administraciones municipales de la provincia mantiene en positivo su tesorería. Lo que ahora está sucediendo en León es la consecuencia de años de despilfarro, en el que PP, PSOE y UPL han participado y colaborado. Ninguno de los tres partidos pueden echar balones fuera porque la grave crisis económica es fruto de su gestión de años al frente del consistorio de la capital.
Años en lo que se ha visto como crecía y crecía la plantilla municipal. No es de recibo que León se gaste 5,5 millones de euros al mes, más de 70 millones al año, en el pago de las nóminas. Una plantilla de 1.900 trabajadores es una auténtica locura y viene a demostrar el fracaso de la gestión municipal de unos y otros durante todo este tiempo.
Los créditos sirven para solventar una situación puntual, como en la que ahora está inmerso el Ayuntamiento que necesita liquidez para pagar los 29 millones en sueldos y servicios básicos de aquí a final de año. ¿Y después?. ¿Se pedirá otro crédito? Difícil, porque el IBI ya está hipotecado. Estos créditos evidencian una grave situación, pero no son la solución definitiva, se impone ya una racionalización en el gasto.