editorial
Primer aviso de bancarrota municipal
Es el tercer municipio por importancia del Bierzo, tras Ponferrada y Bembibre, y su situación económica es de bancarrota, según explica su alcalde de Cacabelos, el popular Adolfo Canedo. Dramática fue su intervención de ayer ante los medios de comunicación, cuando entre lágrimas pidió, reclamó, casi exigió el auxilio económico de las administraciones: Gobierno y Junta. Según explicó Adolfo Canedo, Cacabelos precisa de un crédito especial a largo plazo de once millones de euros para poder «sobrevivir». Su agonía financiera se ha visto agravada por la llegada de otros tres embargos de casi un millón de euros, a los que no puede hacer frente.
El regidor se siente desbordado e «impotente», según sus propias palabras, y no se ve capaz de sacar al tercer municipio berciano de la grave situación en la que se encuentra.
Cómo será su agonía que el regidor se ha jugado 50 euros de su bolsillo al Euromillón, la Primitiva y la Bonoloto, «porque no sólo vale rezar, también hay que echar el boleto», indicó ante la prensa. Lo del juego es una hecho anecdótico que viene a reflejar el grado de desesperación al que puede llegar un alcalde al que ya se le han acabado los recursos. Pero el caso de Cacabelos no es el único en la provincia, sólo es el primero en saltar a la luz pública. La situación de los municipios de León, de Castilla y León y de gran parte del país, es cuando menos preocupante. Tanto, que ya es hora que el Gobierno y las Comunidade Autonómas —la Junta, aquí en Castilla y León— se sienten y afronten la crisis en la que se encuentran los ayuntamientos. Se habla mucho del techo de gasto y del déficit público de los gobiernos central y autonómicos, pero los políticos parecen olvidarse de lo que lo está sucediendo en las administaciones locales.
Es verdad que la mala política y el despilfarro de los últimos años es en gran parte lo que ha llevado a los ayuntamientos casi a la quiebra técnica, pero no es menos cierto que es hora ya de afrontar la crisis económica municipal. El de Cacabelos es sólo el primer aviso.