editorial
Una agrupación que debe salir del consenso
La Junta de Castilla y León por boca de su consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, ha lanzado la primera piedra sobre la necesidad de agrupar ayuntamientos, que no suprimir, algo que dejó bien claro el consejero portavoz. Castilla y León tiene 2.248 municipios, de los que 211 son de León, y de éstos el 70% tiene menos de 500 habitantes. Que es necesaria una reordenación del territorio ya nadie lo duda. No es posible mantener un sistema municipal que no es capaz a de dar servicio a todo lo que reclaman los ciudadanos, por la grave crisis económica en la que se encuentran inmersos los consistorios.
El Ayuntamiento es la administración más cercana al ciudadano. Aquella a la que recurre ante cualquier problema o eventualidad que se le presente. Esto ha provocado que los ayuntamientos asuman competencias impropias que no le corresponden, sólo por atender aquello que le reclaman sus vecinos. Se impone una segunda descentralización que mire hacia los ayuntamientos, porque de lo contrario se corre el riesgo evidente de que éstos comiencen a entrar en quiebra.
La Junta quiere reagrupar esos más de 2.200 municipos en apenas 250 o 300. Y para ello se inventa una nueva figura: el distrito de interés comunitario. Ahí se asociarían varios ayuntamientos limítrofes y compartirían servicios y gastos. Es una idea, está por ver si buena o no, pero es una idea a tener en cuenta y que debe incluirse en el debate de la ordenación territorial. Bienvenidos sean estos distritos siempre y cuando no supongan una mera sustitución de las actuales manconmunidades, que en muchos casos sólo han servido para crear cargos intermedios y duplicar gastos. La Administración autonómica debe liderar ese debate y aglutinar en él al resto de fuerzas políticas. La ordenación territorial es, de siempre, sino el principal, uno de los problemas más importantes que tiene Castilla y León, por su extensión y dispersión geográfica. Es hora ya de que se afronte con decisión, pero con la participación de todos. La agrupación de ayuntamientos debe salir del consenso.