CON VIENTOFRESCO
Memoria
De regreso a casa, escucho la llamada de un oyente a una radio local. Recrimina al programa que al hablar de la Memoria Histórica sólo lo haga desde una perspectiva. La muerte de un médico del cuerpo —sic— en Fornela (se refiere al doctor Lodario Gavela asesinado por los sublevados en 1936) fue terrible, una muerte injustificable; pero yo también podría hablar de otros desmanes semejantes de los republicanos. En mi pueblo (creo que dijo Librán, en el ayuntamiento de Toreno), éstos quemaron los santos de la iglesia y persiguieron para matarlo a un médico de almas (así denominó al sacerdote). El pobre se salvó porque mi padre, jugándose la vida, lo escondió entre la hierba, y no lograron descubrirlo. Yo, que entonces tenía siete años, lo vi y nunca he podido olvidarlo, pues me marcó para siempre.
El oyente habla desde su memoria personal de un hecho vivido en primera persona. La memoria es primeramente personal, aunque los recuerdos se actualizan socialmente, ya que necesitamos a los otros para recordar; sólo pervive lo que deja huella en los sentimientos compartidos. La historia, como rerum gestarum , nunca es personal; es una disciplina académica que, mediante un método riguroso y objetivo, analiza el pasado, no para juzgarlo sino para comprenderlo. Por eso no puede hablarse de memoria histórica, concepto que es una contradicción en sus términos. Marco Romero pregunta a Paul Preston, autor de un libro sobre le represión en la Guerra Civil ( El holocausto español ) por qué no habla de memoria histórica, a lo que el socialista inglés responde: «No hablo de memoria histórica porque creo que es un término cargado de muchas connotaciones». Exacto, cargado de connotaciones, y frente a una memoria, otros hablarán de otra y ninguno de Historia.
La memoria personal se relaciona con la memoria colectiva que, como escribe Maurice Halbwachs ( La mémoire collective ), asesinado en Buchenwald, no coincide con la historia aunque se inspire en ella. La memoria colectiva simplifica, resume, sintetiza, deforma y mistifica el pasado, recurriendo al simbolismo y al mito. El sociólogo Guy Rocher señala que la memoria colectiva no es si no un poderoso agente de solidaridad social. Por eso, los grupos y los pueblos sí tienen memoria colectiva: a través de personajes, fechas y hechos significativos conforman su identidad. La memoria colectiva puede ser nacional y también grupal (familiar, religiosa, de clase), y define a unos grupos frente a otros. La Memoria Histórica no ha sido más que esto: intento espurio de crear una memoria colectiva de clase, de una izquierda mistificada e inmutable separa del resto. Esto, como honrar a los muertos, puede ser legítimo pero no debe confundirse con la Historia ni pretender legitimarse en ella.