Diario de León

EDITORIAL

Vestas y LM, dos caras de un mismo sector

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El sector eólico nació como uno de los motores de la economía española. Así lo vendieron en su día los políticos y los gobiernos de las diferentes autonomías. Ahora que los vientos de la crisis económica soplan con más virulencia es cuando debería hacerse valer como ese gran motor que se anunció, pero no lo está siendo del todo, o no al menos en todo su espectro. En León, hay dos ejemplos bien claros, que evidencian el devenir de dos empresas distintas que articulan su actividad sobre un mismo marco económico: el de los parques eólicos. Vestas, en Villadangos, y LM, en Ponferrada, muestran dos entornos empresariales distintos, pese a que en ambos casos tuvieron la necesidad de acogerse a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Pero su final está siendo bien diferente.

Mientras la multinacional danesa convierte a su planta de Villadangos en una de las más potentes de Europa, la berciana LM ha pasado de tener más de 1.000 empleos a apenas 200 en los últimos dos años. ¿La razón? Parece clara. Mientras la primera ha globalizado su mercado de clientes para ampliarlo a países como Francia o Alemania, además de España, LM ha basado su producción principalmente en el cliente español.

El cambio de criterio del gobierno, que modificó el decreto que regula las ayudas en el sector eólico, ha puesto en jaque muchas de las inversiones ya iniciadas y, mucho más, aquellas que se encontraban en proyecto. Esto, además del frenazo de la crisis, ha supuesto un descenso en la demanda nacional y, por tanto, de la producción. Pero no parece razón suficiente para paralizar una fábrica, como está sucediendo con la de Ponferrada. La Junta ha puesto las cartas sobre la mesa y ha exigido a LM que presente un plan de viabilidad, para garantizar el futuro de la industria berciana o no se aprobarán más ERE.

Vestas es la cara opuesta. Superó la regulación y ahora genera empleo con proyección de futuro. Vestas y LM, LM y Vestas son dos caras bien distintas de una misma moneda y dos formas de actuar ante la crisis del sector eólico.

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