EL RUBICÓN
Colocaciones S.A.
La crisis económica está en su punto más álgido y nadie parece saber cómo ponerle coto. El empleo brilla por su ausencia y el poco que hay se va, emigra, vamos que se pira. Como el de LM. Otra empresa que se ha reído de León y de los leoneses. Aterrizó hace once años en El Bierzo, se llevó el suelo gratis y millones y millones en ayudas. Y ahora decide que se acabó, que ya no le interesa seguir en la comarca berciana, porque ya no tiene pedidos suficientes. Eso sí, hasta aquí ha vivido de las ayudas y se han metido para el bolsillo los beneficios que sí ha tenido la industria en todos estos años. ¿Y Tomás Villanueva qué dice? Ni está ni se le espera. El consejero castellano no ha dicho ni esta boca es mía. Poco le importa a él. ¿Acaso LM fabrica coches y está en Valladolid? Pues eso. Si esto es León y está lleno de leoneses y a Villanueva sólo le preocupan los castellanos... de Valladolid.
Y qué decir del ministro Sebastián, que elude la crisis de la minería y sólo viene al Bierzo a golpe de programa radiofónico. No vale la excusa de que esto es una decisión empresarial, porque León es experta en aventuras empresariales que crecen al albur de las subvenciones y que cuando éstas no llegan o se reducen los otrora grandes empresarios se esconden y huyen. Véase Enervisa, en Cistierna, o Sir Fidia, en Antibióticos, o los más reciente casos de Elmar, aunque habrá que decir Pescapuerta, y Teleno, que poco a poco se ha ido desmantelando. En todas, las ayudas públicas llegaron, se gastaron y las empresas se fundieron. Las administraciones están obligadas a vigilar dónde colocan sus ayudas y a qué las dedican los empresarios a los que se las han colocado.
Claro que para colocaciones las que consiguen algunos políticos. Para ellos no hay crisis que valga. Y si no que se lo pregunten a Gema Cabezas, la concejala que le juró amor eterno, políticamente hablando, a Javier Chamorro, pero que ya le ha puesto los cuernos. Eso sí, la ocasión lo merecía. Nada menos que un puestín en Renfe. Lo suyo fue visto y no visto. Se presentó a un examen, aprobó y... para Madrid, a trabajar en Renfe. De venir a León ya tendrá tiempo. Bastará con una simple comisión de servicios o un concurso de traslados. Y es que si te portas bien lo mismo da que seas del PP, del PSOE o de la UPL, la familia política rápidamente te lo recompensa.