TRIBUNA
El legado de Zapatero
Una vez convocadas las elecciones a las Cortes Generales para el próximo día 20 de noviembre, y sabido que el actual Presidente del Gobierno no concurre a ellas, puede ser este un momento oportuno para elaborar un balance de lo que ha supuesto para la provincia de León el acceso primero a Secretario General del PSOE y desde el año 2004 a la máxima responsabilidad de gobierno en España de José Luis Rodríguez Zapatero.
Un balance que básicamente se puede hacer a mi juicio en dos vertientes principales. Una primera sobre los logros físicos que su ejercicio han proporcionado a nuestra provincia, capital físico, inversiones y creación de riqueza y que sin su concurso no hubieran venido a León; y otra perspectiva a mi juicio más importante y trascendente, que defino como su legado político y personal.
Nuestra provincia ha vivido contagiada de un pesimismo y una anomia social producto de su incomodidad y no asimilación en una autonomía sin tradición y sentido de pertenencia. Diluida nuestra personalidad y sentido de leoneses en un territorio demasiado extenso, inconexo, desvertebrado y con un desarrollo autonómico presidido por la idea geocéntrica y axial, han contribuido a inocular en la sociedad leonesa un complejo de inferioridad y pesimismo crónico, con un efecto de resignación y sin futuro y horizontes para nosotros.
Siendo cierto que muchos hijos de esta tierra son destacados protagonistas sociales y económicos allí donde el destino les ha obligado a emigrar, hasta el acceso de Zapatero a las responsabilidades que está ejerciendo en el Gobierno de España, no había aparecido ninguna figura tan destacada y relevante como para despertar nuestra autoestima y el orgullo de que en esta tierra también genera hijos destacados e importantes socialmente hablando.
La acción de gobierno de Rodríguez Zapatero, desde el primer momento de su acceso a esta importante responsabilidad se tiñe de leonés y empieza a dar frutos en la consecución inmediata de peticiones, anhelos y exigencias que la sociedad leonesa venía reclamando desde tiempos lejanos y que tenían escaso eco los oídos de los gobiernos anteriores.
Su influencia desbloquea, acelera y crea numerosos proyectos de obra pública en León, que son los cimientos necesarios para la atracción de inversión pública y privada, los necesarios requisitos para hacernos competitivos con otros territorios y nos pone también en el mapa de la actualidad del que estábamos ausentes desde décadas.
Infraestructuras viarias, ferroviarias, aéreas, de regadíos, medio ambientales, nódulos logísticos de transporte; también dos apuestas importantísimas en el terreno de las nuevas tecnologías y de los proyectos de I+D+i como son el Inteco y el proyecto berciano de la Ciudad de La Energía. Instalaciones públicas en materia de política social, repartidas por toda la provincia. Mantenimiento, con no pocas dificultades de la minería del carbón como sector estratégico de una energía autóctona, muy vinculada a la instalación ponferradina, referencia mundial en materia de investigación y búsqueda de energías no contaminantes.
Junto con estos proyectos de gran envergadura, hay que añadir un sinfín de obras más pequeñas, que sin la presencia de nuestro paisano como inquilino de la Moncloa, no hay duda que no hubieran llegado aquí, como hemos sido testigo en los veintisiete años anteriores de la democracia. Aún así, en esta tribuna deseo trasladar a ustedes lectores algunos aspectos de su personalidad y forma de manejar la rex pública que a mi entender tienen más trascendencia. Del Presidente Zapatero creo que en primer lugar nos lega su inequívoco estilo de gobierno, la sencillez de su carácter y el modo elegante y afable que siempre ha demostrado incluso con aquellos que primero lo calificaban de débil e inmaduro, posteriormente de inconsistente y cuyo único mérito residía en la fortuna. Imperturbable, con capacidad de encaje, dialogante y con la mano tendida fue superando las sucesivas etapas que segmentos de la oposición y de medios de comunicación hostiles que frívolamente e injustamente iban etiquetándole en su afán de desgastar a quien consideraban inferior, o simplemente no merecedor de su alta prelatura.
José Luis Rodríguez Zapatero nos deja a mi juicio un capital importante a la sociedad leonesa. Ha sido él quien ha recuperado para los leoneses la percepción de que somos nosotros los protagonistas de nuestro destino, y que por difícil que sea el porvernir, no existen conjuras, confabulaciones, ni predestinaciones fatales que nos niegan un futuro esperanzador. Que tenemos un capital humano notabilísimo, que hasta su llegada a la jefatura del gobierno estaba dormido, empapado de pesimismo y melancolía que no terminábamos de combatir.
Destacar por último lo que a mi juicio es la última y más destacada decisión que confirma su compromiso con su provincia, que además es insólita y pionera al ser el primer alto mandatario que terminada su etapa de alta responsabilidad vuelve a su ciudad. Una urbe pequeña, distante de las grandes capitales donde se concita el poder político, económico, social, donde se influye y se cocinan las decisiones.
Tener otra vez de vecino al expresidente recalca su estilo de sencillez, compromiso y lealtad territorial y personal a su familia, sus amigos y sus paisanos, expresión de su divisa y su estilo .
Al margen de afinidades ideológicas e incluso personales, creo francamente que debemos felicitarnos de que un paisano haya estado durante ocho años al frente de la responsabilidad de gobierno de España, y ahora vuelva con normalidad al lugar de donde partió para tan alto empeño. Reencontrarnos es una buena noticia.