Diario de León
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Resulta paradójico que el día del desfile bélico, rodeados de armas, los políticos se sientan cercanos y muestren una relación amigable y civilizada entre ellos. Gracias a este clima de concordia —la palabra de moda entre los políticos— y mientras ZP soportaba en silencio y soledad los abucheos de los intolerantes de siempre, los principales contrincantes en las elecciones del 20-N se pusieron a hablar de fútbol.

Una hábil táctica porque comentar el partido de la noche anterior es como hablar del tiempo para evitar malos rollos. Es una buena noticia porque esta conversación intrascendente es un punto de partida que aventura futuros entendimientos si los candidatos cumplen lo que anuncian en sus mítines.

Y no solo los de Partido Popular y PSOE sino todos los demás. Tanto Rajoy como Rubalcaba han proclamado la necesidad de que los españoles afronten juntos la tremenda crisis económica.

El socialista fue el primero en levantar bandera blanca en su proclamación como candidato cuando dijo «no a la crispación y al sectarismo», habló de pactos y también de «conciliación».

Los militantes del PP se enteraron el sábado que el proyecto con el que acudirán a las elecciones no será partidista. Casi ocho años de espera y resulta que el supuesto futuro presidente les dice ahora que contará «con todos» para gobernar sin importarle si tienen distintas ideologías o «simpatías políticas».

Según este nuevo estilo —tan alejado del que ejerció José María Aznar en sus últimos días en el poder y tan cercano al que le valió la mayoría absoluta en el 2000—, la «concordia» y la «moderación» marcarán las decisiones.

Rajoy intenta así tranquilizar a la izquierda ante las encuestas e impedir una movilización del adversario por miedo a que el Partido Popular arrase. Además, en estos momentos, cree firmemente que es una urgente necesidad.

Solo acompañado de otros podrá afrontar la gravedad de esta crisis que calcula durará aún cinco años más. Oído Cocina. En el último Cuadernos de FAES, Javier Zarzalejos —que sería un buen ministro del Interior— también habla de abrir una etapa de «reformismo» y «concordia».

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