EL RINCÓN
¿Percha o pantomima?»
La peculiar conferencia internacional celebrada en Donostia merece distintas interpretaciones. Defensores y detractores la califican de forma diversa pero coincidente. Percha, pista de aterrizaje, representación teatral, escenificación. En definitiva, un envoltorio para dar cobertura al diálogo entre la izquierda radical nacionalista y la banda terrorista para anunciar el abandono de la violencia antes de las elecciones. A estas definiciones se apuntan los más esperanzados en un feliz desenlace del proceso que no se sabe si ha consentido o impulsado ETA pero que, en todo caso, llega en el momento de su derrota.
La extrema debilidad de la banda debería aconsejarle subirse al carro de este teatrillo para poner fin a sus desgraciadas cuatro décadas de historia. Pantomima, estafa, pura retórica, simple apariencia o esperpento es el concepto que tienen quienes se sienten, una vez más, engañados por los terroristas que tantas veces han declarado el cese de hostilidades o treguas en periodo electoral, pera dejarlo en agua de borrajas cuando les convino. Y ello a pesar de la buena disposición de los sucesivos gobiernos
A estas alturas, una parte de la sociedad española —no todos votantes del PP— exige mucho más que una mera «declaración» de cese de la violencia y quiere ver a los terroristas dejando las pistolas sobre la mesa. Puede parecer excesivo pero es lógico que los ciudadanos quieran hechos y no palabras. Los precedentes pesan en el debe de ETA. Nada más natural que, tras la ruptura del fallido proceso de paz del 2006, este país pida a los terroristas más pruebas de su final que un simple mitin en la BBC. La generosa condescendencia con los etarras que tuvo la sociedad española en otros tiempos quedó enterrada entre los escombros de la T4. Los terroristas necesitan ahora pico y pala para trabajarse la credibilidad. Mientras tanto, a los Gobiernos (español, francés y vasco) les toca esperar y ver.