La opinión del lector
Guías en Las Médulas
Se viene discutiendo sobre la continuidad del servicio de visitas guiadas de Las Médulas, y la tijera del ahorro parece querer llegar a estas chicas, que son las que muestran el monumento a los visitantes, lo explican, y se patean monte arriba y monte abajo las distintas etapas del monumento, explicando su significado. Y la verdad, sólo pensarlo, me parece terrible y vergonzoso. Las Médulas no son catedral, o un museo, donde baste mirar para entender o no entender. Se trata de un complejo muy técnico donde los romanos realizaron impresionantes labores de ingeniería que no entiende cualquiera, ni siquiera hoy en día.
Sin las guías, Las Médulas se convierten en un montón de picachos de barro, canales de riego, galerías y agujeros. Se convierte en nada. Muchos de los visitantes de nuestra casa rural van a Las Médulas uno de los días que pasan con nosotros y vuelven siempre, invariablemente, encantados con las explicaciones. Personalmente, puedo contar que estuve allí hace un par de semanas y que la guía que nos tocó, una chica morena y sonriente, no sólo hizo de guía, sino de guarda de seguridad en los sitios peligrosos (que los hay), de animador con los niños y hasta de agente turístico, hablando de otros lugares cercanos interesantes, o del proceso de cultivo y recogida de la castaña.
La guía que nos tocó era cualquier cosa menos una de esas grabaciones andantes que repiten siempre lo mismo, y a cualquier comentario o sugerencia respondía con una nueva explicación relacionada con el tema. Sirva de ejemplo la mención que hice yo mismo al corobates, un instrumento romano para calcular desniveles topográficos. Yo me sabía el nombre, sólo el nombre y qué uso se le daba, y salí de allí habiéndolo visto dibujado en el suelo con una vara, y sabiendo cómo se empleaba y cuales eran los principios de su funcionamiento. Eso no lo hace un guía que se sabe 20 folios de memoria, os lo aseguro. Para hacer eso o hablar de la dioptra, sólo porque alguien las menciona, hace falta ser profesionalmente muy, muy bueno. Tenemos que buscar la manera de que se ahorre de otro lado si hay que ahorrar, o de que se rentabilice el monumento de otro modo, pero no se puede pensar siquiera en prescindir de las guías, porque sin ellas, insisto, no se entiende nada, todo se deteriora cinco veces más deprisa, habrá problemas, habrá accidentes, y Las Médulas se convertirán en un sitio donde no se entiende nada, los niños se aburren y los mayores se decepcionan. Y no estamos en León para perder opciones ni buenos profesionales.