EL RUBICÓN
Missing
Ya están aquí. Se lo había avisado. Los políticos tomarán desde hoy las calles para pedirles que les voten. Que les voten porque son los mejores, porque con ellos la crisis ya no será crisis, sino una pesadilla pasajera, el paro desaparecerá y todo el mundo será feliz y los bancos les darán ese crédito que ahora les niegan.
Llegan las elecciones generales y los políticos son lo más parecido a un vendedor de la once con un cupón para el 11 del 11 del 11, pero no se dejen engañar. Estos que hoy aparecen, el día 21 ya no estarán y aplicarán aquello de «donde dije digo, digo Diego» o el «si te he visto no me acuerdo». Volverán a su Madrid querido y desde esa atalaya avistarán de lejos León y dirán, qué bonita tierra para ir de fin de semana... al Húmedo.
Aunque para desaparición la del consejero castellano de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, en el asunto de la prejubilación del ya ex secretario general del PSOE, ex candidato al Congreso y todavía concejal —sigue sin renunciar seis días después de anunciar que se iba—, Francisco Fernández. Ha pasado ya más de una semana desde que se conoció la millonaria prejubilación de 554.000 euros que el presidente de la Caja, Evaristo del Canto, y el director general, José María de la Vega, le firmaron y nada se sabe del consejero que tiene la responsabilidad de control de las cajas de ahorro.
Han hablado, y con dureza, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y su consejero portavoz, José Antonio de Santiago Juárez, pero nada se le ha oído a un Tomás Villanueva, que esconde su cabeza como el avestruz cuando avista un peligro. ¿Qué tiene que esconder? ¿A qué peligro teme el consejero para no dar la cara en un asunto que le afecta directamente? Él, como responsable de Economía, debe tutelar el buen hacer de las cajas de ahorro y su silencio lo delata.
Villanueva está obligado a explicarse y a exigir a quienes dirigen la Caja que cumplan con la legalidad y que sean escrupulosos en sus decisiones. Y en el caso de los 554.000 euros de Francisco Fernández esa escrupulosidad ha brillado por su ausencia, tal y como quedó claro en el último Consejo de la entidad y por eso se decidió estudiar la revocación de esta prejubilación.
Quien no parece querer hacer sus deberes de consejero es un Tomás Villanueva que continúa missing.