EDITORIAL
Las coincidencias generan esperanza
Fue el resumen que realizó el moderador del debate, Manuel Campo Vidal, y sin duda lo más positivo. Hay coincidencias. En puntos genéricos, pero hay coincidencias. Y eso genera esperanza. Después de varias legislaturas marcadas por una grave tensión el nuevo periodo que se abre deberá estar marcado por el consenso entre los dos grandes partidos y en una lectura positiva del debate televisado de anoche entre Rajoy y Rubalcaba se abrieron puertas interesantes con compromisos concretos de llamadas desde La Moncloa de su próximo inquilino sea quien sea. Ambos admitieron ayer que la situación que vive España es muy grave y también coincidieron en exhibir un mensaje de esperanza al creer que España es «una gran nación» o «un gran país», según uno y otro.
Garantías para las políticas sociales, felicitación porque ETA ya no matará, confianza en los emprendedores... al menos como punto de partido hay esas coincidencias que generan esperanza.
Pero en una lectura menos optimista el debate de ayer fue insatisfactorio porque tanto uno como el otro cumplieron con el guión previsto. Como se puso de manifiesto en el Debate del Debate organizado por DIARIO DE LEÓN el papel de Rubalcaba fue buscar la provocación y el desafío y el de Rajoy guardar la ropa sin apenas nadar. Era lo previsible y el guión fue por los caminos esperados a través de los reiterados e inútiles «fuiste tú» o «y tú más».
En materia de propuestas concretas fue Rubalcaba el que abrió el melón primero. Planteó una serie de reivindicaciones a Europa para aplazar los ajustes (recortes), una bajada de tipos de interés o proyectos financiados por el Banco Europeo de Inversiones. Mirando hacia adentro defendió las subvenciones a las pymes por la creación de empleo o los contratos en prácticas, y planteó recortes como el adiós a las diputaciones o un reajuste de las Fuerzas Armadas. En materia impositiva recuperó viejos proyectos nunca fraguados como el impuesto a los ricos o el impuesto a la banca, pero ambos casos con la poca convicción de quien vuelve a un terreno ya pisado sin mucho éxito.
Rajoy entró de lleno en la defensa de la necesidad de las diputaciones como garantía para la calidad de vida en los pequeños pueblos y basó sus argumentaciones en que creando empleo se pagan más impuestos y eso garantiza las prestaciones sociales como sanidad, educación, dependencia o pensiones.
En el Debate del Debate se miró con gran especticismo hacia esa batería de ideas. La que más caló fue la garantía de que las pensiones no seguirán congeladas el próximo año. Sobre el resto la incredulidad fue la pauta dominante porque el mensaje más oído anoche en el Debate del Debate fue que ambos faltaban a la verdad y a la realidad por no hablar abiertamente sobre cuál es la situación en la que se encuentra España.
Rubalcaba cometió un error en la primera parte del debate y fue dar por ganador a Rajoy, una situación que durante el parón publicitario le debió de ser corregido por sus colaboradores. Y Rajoy avanzó quizás también asesorado en la concreción y planteó un plan de ahorro en las administraciones por ley, responsabilidad por gastar sin respaldo presupuestario y la eliminación de las duplicidades de competencias.
No hubo k.o. ni triunfo por puntos. Era lo previsible con un guión tan previsible.