León

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Nos advierte Mariano Rajoy desde un titular de este periódico: «No habrá milagros, sólo saldremos adelante todos juntos». Es decir, no habrá soluciones para unos sí y para otros no. Y precisamente en ese «todos juntos» es donde está la clave. España es un país de individualismos. Somos eficaces, pero hacerlo todos a una, eso ya entra en el ámbito no diremos que de lo milagroso, por no ponernos catastrofistas, pero sí de lo paranormal. Pero para salir de esta crisis no hay más camino que ese: aunar esfuerzos, compartir tenacidades. Trascender el yo en nosotros. El llamado «milagro alemán», la recuperación económica de un país diezmado y arruinado como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, fue posible gracias a un espíritu común de tesón, sacrificio y patriotismo. Y algo similar se puede decir de Inglaterra, con gran parte de sus edificios destruidos por los bombardeos. Y, en la actualidad, de Japón. El milagro español no podrá ir por barrios, ni por autonomías. ¿De qué nos vale que León se recupere si no lo hace también Zamora, Soria o Albacete? Eso es lo que significa el «todos juntos».

Para el buen político, y ningún partido tiene la exclusiva de los mismos, no debe ser un inconveniente insalvable trabajar en estos tiempos de crisis. Sí lo es, en cambio, para quien toda su concepción de la gestión se reduce a cortar cintas inaugurales y dar prebendas. Hoy, el desempeño del poder conlleva doble dificultad, pero también doble honor. Y no porque se pueda demostrar mejor la propia valía, sino porque se tienen más ocasiones de ponerla al servicio de los demás. La verdadera vocación política es ahora cuando mejor se manifiesta, sea desde el poder o en la oposición.

Rajoy, a quien los leoneses consideramos un gallego de aquí, sabe que el logro que desea nunca podrá ser sólo personal o de partido. «Todos juntos», recalcó. Usted, yo y ese señor de Valladolid, añadimos nosotros. Alfredo Prada y Jose Antonio Alonso, pongamos por caso, ambos son útiles, pues los dos son caballeros de la política, no se anulan. El milagro leonés, si este tiene lugar, solo podrá formar parte de otro mayor. Y parafraseando a Lope: cuando llegue, que nos pille trabajando. O haciendo un cursillo del Inem.

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