EDITORIAL
Cultura sí, derroche no
En los seis años de gobierno municipal PSOE-UPL, pero sobre todo a lo largo del segundo mandato, la Concejalía de Cultura Tradicional del Ayuntamiento de León gastó la friolera de 417.289 euros en actividades, en realidad en una actividad: la enseñanza del leonés como labor complementaria del programa académico de los centros escolares que solicitasen y reuniesen un mínimo de alumnos, o mejor dicho, de matrículas, porque no está demostrado que los asistentes, que fueron cayendo en número con el paso del tiempo, sean en realidad los que figuran en los informes municipales. Muy pocos, en todo caso.
Es loable que desde cualquier ámbito se promueva el desarrollo cultural de los ciudadanos y es especialmente gratificante que se haga desde la actividad política. Y lo es todavía más si es en relación con los signos de identidad que nos distinguen y que forjan nuestra personalidad como pueblo. Pero no es admisible que se haga a cualquier precio.
Gastar 417.289 euros en cursos de leonés no sólo es desproporcionado si se tiene en cuenta que la media de matriculaciones fue de 48,6 alumnos en una provincia con medio millón de habitantes. Es un derroche inadmisible desde las cifras en términos absolutos y relativos, el global y el del gasto por alumno. Probablemente hubiera sido más justa una fórmula mixta y que los propios alumnos se hubiesen hecho cargo de al menos una parte del coste de la enseñanza. El gratis total no parece justificable cuando el alcance de la iniciativa es tan limitado. De manera que lo ocurrido, más allá incluso de la desproporción y el dispendio, es una evidencia incontestable del descontrol en el gasto por parte de las administraciones y de la clase política, un ejercicio de irresponsabilidad que no vino sino a agravar el gasto municipal y esa inmensa deuda que ahora pesa sobre los ciudadanos como una losa insoportable.