editorial
Sin crédito no hay vuelta al crecimiento
El dato del auténtico descalabro que sufre mes a mes el balance de las hipotecas firmadas en España exhibe que el crédito sigue asfixiando a la economía. La carencia de recursos económicos para realizar inversiones está ralentizando tanto el consumo como la propia capacidad de los emprendedores para reactivar la economía.
El paro es el primer drama nacional sin lugar a dudas, pero la carencia de crédito va de la mano porque supone un auténtico tapón para que el crecimiento económico pueda volver a fluir y se generen de nuevo puestos de trabajo. El derrumbe en el número de hipotecas concedidas exhibe que los ciudadanos no tienen expectativas de que su situación económica futura será mejor por lo que no se atreven a plantearse inversiones. Pero tampoco los afortunados que sí disponen de una situación económica holgada lo tienen fácil porque las entidades financieras no están a dispuestas a abrir el grifo y todo son limitaciones por temor a los riesgos de impagados.
La ingente deuda acumulada por las instituciones públicas tiene estrangulado el fluido económico del país y hace falta que se revise el gasto público con rigor para eliminar todo lo superfluo con el fin de que ese déficit no siga incrementándose de una manera desbocada. Sólo con un sistema financiero que no esté invadido de deuda pública y con un sector bancario y especialmente de cajas que haya realizado el ajuste que precisa volverá la normalidad al crédito.
Ésta debe ser una de las prioridades del nuevo Gobierno. Durante años se ha escuchado a Mariano Rajoy reclamar al Gobierno que «el crédito debe fluir cuanto antes». Ahora como nuevo responsable del Ejecutivo debe ponerse manos a la obra para que las familias y los emprendedores vuelvan a disponer de oportunidades para que con crédito se pueda retornar al crecimiento.