Diario de León
Publicado por
Antonio papell
León

Creado:

Actualizado:

El 12 de mayo del 2010, Rodríguez Zapatero lanzaba sin preaviso un colosal ajuste equivalente a 1,5 puntos del PIB. Contravenía no sólo sus declaraciones anteriores con relación a la crisis económica sino también sus propias convicciones y las de sus electores. El pasado viernes, el consejo de ministros aprobaba una importante subida del IRPF —temporal pero subida al fin y al cabo—, equivalente a medio punto de PIB anual.

La decisión, basada en el argumento de un mayor déficit que todo el mundo ya conocía, violentaba las promesas electorales del Partido Popular, que había basado su campaña en la no subida de impuestos. En ambos casos, la opinión pública ha sido consciente de la realidad: las grandes decisiones que nos afectan no se toman en nuestro país.

El recorte que hubo de afrontar Zapatero y el drástico ajuste que ha tenido que llevar a cabo Rajoy han sido la consecuencia de una conminación externa de unos poderes difusos pero muy potentes que, aproximadamente, podrían ubicarse en «los mercados» y en el «directorio europeo». Sea cual sea la óptica con que se contemple la realidad, la naturaleza democrática de esos poderes es muy dudosa y, en todo caso, indirecta.

Detrás de los mercados hay intereses económicos no siempre legítimos ni, por supuesto, coincidentes con el concepto de interés general. Y los poderes políticos asimétricos que influyen en el proceso europeo difícilmente podrían responder a una idea genuina de voluntad popular.

Entre otras razones porque, sospechosamente, las grandes instituciones comunitarias, creadas por los Tratados para la gobernanza de la entidad supranacional europea, y de su derivada el Eurogrupo, no consiguen imponerse, ni aproximarse siquiera a los roles federales que inspiran su existencia

Tras la progresiva hegemonía de los partidos conservadores en toda Europa, los partidos socialdemócratas que constituyen la principal oposición en la inmensa mayoría de los países de la UE, conscientes de que la verdadera política ya no se hace a escala nacional, están fortaleciendo su dimensión europea, de forma que el futuro Partido Socialista Europeo, al que cualquier ciudadano podrá afiliarse sin pasar por sus sucursales nacionales, será el verdadero actor que represente este hemisferio ideológico.

Tal movimiento potenciará sin duda, reactivamente, el PPE, mejor estructurado pero todavía poco organizado como tal. A este paso, algún día, las crisis serán gestionadas en el Parlamento Europeo por las grandes formaciones continentales. La política se acercará así con eficacia al cuerpo social.

tracking