EL CORRO
Confundir el culo con las témporas
Entre los muchos latiguillos acuñados por la crisis uno de los más falsos y extendidos es el que dice que los ciudadanos hemos estado viviendo en los años de bonanza «por encima de nuestras posibilidades». ¡Cómo si hubiéramos sido nosotros los promotores y beneficiaros de la doble burbuja inmobiliaria y financiera que nos ha conducido a la ruina! La cuestión no es baladí porque a partir de nuestra inculpación se endosa la inmensa factura de la crisis sobre el bolsillo y el bienestar del ciudadano y no sobre los verdaderos responsables del desaguisado.
Por el contrario no cabe duda de que las que han estado viviendo muy por encima de sus posibilidades han sido las administraciones públicas, las cuales no se han distinguido además en ir por delante del ciudadano en eso de apretarse el cinturón, algo que no han asumido hasta que no se han visto con la soga al cuello. Dado que se parte de unas estructuras en buena parte infladas artificial e innecesariamente, la ventaja es que es posible reducir su tamaño sin que se resienta el servicio publico que prestan. Al contrario: Además de generar ahorro, la supresión de ciertos lastres y duplicidades, redundará en una mayor eficacia. Siempre, claro está, que se emplee la tijera o la motosierra adecuadamente, talando o podando sólo lo superfluo y/o improductivo, sin confundir, ya sea inconsciente o deliberadamente, el culo con las témporas.
No se puede por ejemplo meter en el saco del exceso de administración a instituciones que vienen cumpliendo —por lo demás con un coste muy soportable— funciones de interés público general, constituyendo además en la práctica contrapesos frente al poder absoluto. Esto último, aprovechando que el Tajo pasa por Toledo, es sin duda lo que ha movido a la presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, a suprimir organismos como el Consejo Económico y Social y el Defensor del Pueblo.
En Castilla y León hasta ahora a nadie se le había ocurrido proponer algo semejante. Y digo hasta ahora porque sorprendentemente acaba de deslizarse por ese terreno Alejando Valderas, el procurador de la Unión del Pueblo Leonés. Sorprende que un partido en la oposición proponga eliminar el Consejo Consultivo y el Consejo de Cuentas, organismo éste encargado de fiscalizar la gestión económica tanto de la Junta (incluido el conjunto de empresas, fundaciones y entes públicos de tan opaca gestión) como de los ayuntamientos y diputaciones. Pero lo que resulta del todo insólito es que desde el leonesismo se abogue por la supresión del Procurador del Común, que, además de defender los derechos del ciudadano frente a las administraciones, es la única institución de la comunidad con sede en León. ¡Que me aspen si lo entiendo!