LEÓN EN VERSO
Tejado azul
Uno de los últimos milagros en León tiene un tejado azul y es ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue una tierra que lo más cerca que tuvo la industria fue en los altos hornos. Vuelve el ministro del ramo a la carga con el caso del desarrollo rural, que es uno de los cuentos más contado por el último Gobierno, sin dar soluciones de enjundia a este asunto, que es proteger los recursos endógenos como referente productivo. Toda esa teoría que le dieron al asunto en los ministerios de Medio Ambiente, Agricultura, Economía, o aquel efímero de la Igualdad, tiene aplicación práctica en una sociedad con capital navarro y cordobés, fundada sobre dos cooperativas, que le dio por invertir en León para suministrar género a Mercadona, que es totémica en la distribución alimenticia en España, y que desde que se instaló en León sobre los viejos cimientos de la legendaria Lenosa no ha hecho más que crecer y crecer; en empleo, producción y calidad. Un día le preguntaron al paladar de los consumidores sobre qué leche prefería, y la que sale de ese milagro de fábrica de tejado azul de Trobajo del Cerecedo se colocó en el liderazgo junto a otra de conocido prestigio e ingentes esfuerzos económicos publicitarios.
En el envase de esa leche leonesa que se vende en exclusiva bajo la marca blanca de Mercadona va una estructura socioeconómica que está en peligro de extinción. Cuando los grandes potentados de la industria láctea española pusieron en el disparadero a los productores leoneses con explotaciones peor dimensionadas ahí estuvo el amigo Lactiber para hacerse cargo en lo que pudo de la producción, que de otra forma iba a acabar en las alcantarillas. Lactiber, hoy, es el último bastión en una provincia que fue líder nacional entre las fuentes de leche y donde la lechera, otro artículo en fase de liquidación, fue el exponente de desarrollo más notable a caballo de las décadas de los setenta y los ochenta. Aquellas del siglo pasado cuando estaba la cosa tan mal que la leche se extraía con una máquina que en Suecia ya estaba en un museo.
Dicen que González, ese sabio hombre que puso a León bajo las siete llaves de la minería, los embalses y Elosúa, tuvo mucho que ver en el túnel del tiempo perdido que metieron al único sector que es capaz de sostener población allá donde se ahoga el claxon de los panaderos; hasta que llegó la fábrica de tejado azul.