editorial
León pierde sus emblemas industriales
La crisis no discrimina y se está llevando por delante todo tipo de industrias y comercios. Y en el caso de la ciudad de León en los últimos días incluso se han visto afectados algunos de los que han sido sus emblemas industriales.
Elmar, uno de los últimos reductos de lo que fue todo el gran conglomerado industrial de Elosúa, agoniza. Todo apunta a que está condenada al cierre su factoría del polígono industrial de Onzonilla por la cerrazón del grupo Pescapuerta a plantearse un posible plan de viabilidad para sus instalaciones.
Y ahora se conoce el cierre de Ibán Hermanos, otro de los símbolos empresariales de la ciudad+ con una historia de ocho décadas. No paga las nóminas desde noviembre y sus instalaciones actuales de Puente Castro, a donde se trasladó hace casi tres décadas desde Burgo Nuevo, están amenazas de muerte.
Son dos casos muy llamativos pero por todos los rincones de la ciudad y también de la provincia se siguen llenando partes de baja de industrias y comercios en su momento todopoderosos y cargados de solvencia a los que la presente crisis ha hecho tambalearse sin remedio.
Se afirma con frecuencia que esta crisis está cambiando muchas cosas y también se puede afirmar ya que también está cambiando la propia identidad y fisonomía de las ciudades y pueblos. Calles en un tiempo no tan lejano que estaban rebosantes de comercios se han convertido ahora en acumulaciones de locales comerciales en un barbecho que amenaza con hacerse perpetuo.
Es verdad que en muchos casos los cierres son por pura inanición y que también se está aprovechando para abusar de la situación creada. Pero también es cierto que con este goteo constante de cierres se genera un suma y sigue en pérdida de empleo y riqueza que amenaza seriamente el futuro. Caen emblemas y son un aviso de la decrepitud.