editorial
La sombra de Rubalcaba llega a León
Con la elección por estrecho margen de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general del partido, que viene a poner fin a un ciclo de casi doce años de Rodríguez Zapatero al frente del socialismos español y también al de su actividad política en primera línea, cierra el PSOE un debate cargado de palabras y vacío de contenido que ha precedido al congreso de Sevilla como consecuencia de la desorientación reinante en el contexto de la peor crisis interna después del postfelipismo.
Lamentablemente, el cónclave socialista estuvo marcado por el guión de una ponencia marco que ha impedido el desarrollo previo de un auténtico debate de ideas políticas, sobre la estructura y organización del partido o sobre las líneas de avance de una socialdemocracia que, como consecuencia de la crisis, habrá de buscar nuevas ideas y oportunidades.
Parece claro que Rubalcaba, todo el socialismo, tendrá que analizar aquello que ha omitido en el congreso y en el tiempo previo: la búsqueda de las verdaderas causas de la mayor derrota histórica de la izquierda y la definición de una estrategia y de un ideario que le permitan reconciliarse con la sociedad y plantear propuestas creíbles para el futuro.
Pero no cabe duda de que el congreso nacional tendrá efectos inmediatos sobre el que los socialistas de Castilla y León celebren el 14 y 15 de abril, así como también sobre el provincial, unas cuantas semanas después. De entrada, la apuesta del secretario regional por Rubalcaba fortalece la figura de Óscar López para la reelección frente a una posible alternativa del entorno del chaconista Carlos Martínez, alcalde de Soria. Y, dentro de la división de los socialistas leoneses, habrá que ver si definitivamente Francisco Álvarez, a la vista de la derrota de la candidata, asume el reto de lanzarse a por el control del partido en la provincia bajo la convicción de que sin duda hay otra manera de hacer las cosas distinta a la que llevó a esta situación.