AL TRASLUZ
Calle con honra
Si no fuese porque la frase se presta a equívocos, dan ganas de exclamar: ¡la calle para quién la trabaja! La propuesta de dedicarle una en León a José Luis Rodríguez Zapatero ha despertado cierta polémica. Y recalco lo de cierta porque con la que está cayendo, chuzos de acero, no parece que la controversia dé para mucho más. Pues claro que merece una calle. El equipo de gobierno municipal se ha manifestado con respeto ante la solicitud socialista: «la trataremos con el mismo cariño que los demás casos». Hombre, con el mismo y, a ser posible, con un poco más, pues se trata de un leonés ex presidente del Gobierno, se le haya votado o no. El leonesista Chamorro ha argumentado: «es justo siempre que los motivos sean apolíticos». Discrepo. No creo que la merezca por ser de aquí, leer a Borges o pescar truchas, sino, precisamente, por haber llegado como político a lo más alto. No nos ha colocado en el mapa, como algunos proclaman, pero sí ha difundido orgulloso por todas partes el nombre de su tierra.
En mi caso, como carezco de sentido de la orientación, nunca me guió por la nomenclatura del callejero sino por los escaparates, o por si tuve algún amor imposible en ese barrio. Vamos, sé que vivo en la calle Sampiro, y hasta ahí he llegado. Como no me escribo cartas, me da igual mi dirección. Por supuesto, no me gustaría vivir en la avenida Georgie Dann, pongamos por caso. Todo tiene un límite.
¿Se merece una calle?, por supuesto. Los leoneses somos demasiado reticentes al reconocimiento del logro ajeno; en cambio, los batacazos parece que nos cuesta menos proclamarlos. Además, lo que termina realmente importando en cada calle es quién vive en ella. «Déjame estar en la calle donde tu vives» cantaba un enamorado en la composición más conocida de My fair lady , sin preguntarse su nombre, si era céntrica o le quedaba a desmano. Y lo de menos es que Rodríguez Zapatero la pise mucho, poco o nada. ¡Qué más da! Todo pasa. Y seremos olvidados, unos mañana, otros esta misma tarde. Afortunadamente, ¡uf! La Historia está repleta de personas a las que no les prestaríamos las llaves del coche. Pero, de momento, al honrar te honras. Honremos a nuestro paisano, y honrémonos como ciudad con ello.