AL TRASLUZ
Mapa de la vanidad
El frío te hace flemático, aunque sólo sea porque si hablas se te acatarran las palabras. Y menos mal que aquí lo hace, y mucho, porque si llegamos a ser de sangre caliente ya hubiéramos organizado un viaje a Valladolid a cantarle algo al señor alcalde de allá, quien sigue insistiendo en que aquello es la capital de esta comunidad, esa que nuestro socialista Fernández Cardo propuso «conquistar». Por lo visto, a León de la Riva se le dispara el ego como a otros el azúcar. Pues nada, ya le volverá a su sitio. Algunos cuando proclaman ¡viva mi tierra! están queriendo decir ¡viva yo!, o sea, él y el señor que aparece al contemplarse en el espejo. No sé si el regidor de Valladolid hace patria chica con sus declaraciones, pero lo que es comunidad o partido…
Tampoco parece de recibo seguir alegando nosotros, como virtuosismo de dialéctica local, el «antes que Castilla leyes». Algunos llevan el pecho tatuado con un pasado tan pasado que se pierde en la noche de los tiempos, o como mínimo en el atardecer medieval. Presente, necesitamos presente. Y futuro, claro. El pasado ya nos lo sabemos, o lo barruntamos. Por ejemplo: los reyes leoneses eran más altos que el pueblo porque comían más. Vale. Los bien alimentados siempre han combatido mejor el frío. ¿Y también la gota fría?, preguntarán los capciosos. No, esa ya no, aunque comer tantas perdices siempre hizo más felices a los reyes de cuento.
Sorprende la afición de don Francisco Javier a molestar con sus fantasías jerárquicas. Quizá sea de quienes creen que al pueblo hay que darle de vez en cuando unas palmaditas de adulación patriotera. De creerlo así, se equivoca. El pueblo, el suyo y el de todos, sabe bien que no hay mayor capital que el corazón. Todo lo demás es discurso provinciano, mapa de la vanidad. Con las patrias chicas, medianas o grandes… adulaciones las justas, pues las carga el diablo. No se comprende, pues, tal afán en perjudicar la labor de sus compañeros por hacer comunidad, tarea que en el caso de esta tierra conlleva ciertas dificultades, de ahí que debería pedírsele más colaboración y menos sabotaje.
León es tierra fría. Pero hay fríos y fríos, temblores y temblores, achisses y achisses. En fin, alcaldes y alcaldes.