EL BAILE DEL AHORCADO
Subvendolid
Me gustaría saber por qué no son más valientes y dicen que esto es el principio del fin, del fin de todos menos del de Valladolid, por supuesto, y que dejen de gastar el dinero de los contribuyentes en subvenciones, que ahora lo que importa es dar de comer a la gente, porque si crees en el mercado, tienes que respetarlo y esto de pedir descafeinado es para los cobardes. Y que conste que ahora no estoy haciendo ironía. No creo en las ayudas a fondo perdido. Lo único que generan es desigualdad, a la larga, pobreza. Ya ven lo qué se ha conseguido con los ocho millones de euros que Air Nostrum ha recibido durante estos cuatro años. ¡Ocho millones! Lo mismo podría decirse de Pescapuerta, de Antibióticos (o como se llamen ahora los desmontaempresas) y demás emprendedores del fenotipo Woody Allen (coge el dinero y corre).
La realidad es que estamos en un mercado libre y no se pueden poner puertas al campo, aunque haya muchos que sigan creyendo en arcadias proteccionistas. Pero, que quede claro, si no hay dinero, no lo hay para nadie, tampoco para el apeadero de aviones de Villanubla que, al parecer, continuará acogiendo los lowcost de Ryanair. Según los datos, entre el 2008 y el 2012, el contrato de promoción turística (el colmo de los eufemismos) de la Junta, con Mr O’Leary para que los vallisoletanos puedan volar a Lanzarote, Bruselas y Londres, ascendió a quince millones de euros. Hombre, que me juego algo a que hasta León de la Riva estará de acuerdo con que las cifras resultan un poco obscenas cuando con la otra mano cincelan el RIP del resto de aeródromos de la comunidad.
Liquidar vuelos y liquidar un aeropuerto es pleonasmo, y si optas por unir ambas frases con una conjunción disyuntiva, estás engañando, y no se puede —o no se debe— camuflar la verdad con una sonrisa, sobre todo cuando todo lo que haces es acabar con los vuelos que más demanda generan y adoptar la postura del calamar. La galería Max Estrella expone en Arco una pieza de Marlon de Azambja que en cuatro pequeños paneles escribe: No job. No money. No future. No fear (Sin trabajo. Sin dinero. Sin futuro. Sin miedo)... Lo que ocurre es que el lobo llegó a León hace tiempo. Es difícil repartir entre nueve, y más en tiempos de escasez. Mejor apostar a que al menos uno sobreviva, deben pensar. El problema es que hasta que se eche tierra por encima, el cadáver seguirá oliendo.