Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Fue por unanimidad. PP y PSOE han aprobado la moción de UPL para que el Ayuntamiento asuma el lema «León, cuna del parlamentarismo» como marca promocional. La verdad es que el «Si no te gusta León, ahí tienes la estación» resultaba ya poco hospitalario, incluso para aplicárselo al alcalde de Valladolid. Los lemas son muy importantes, todo el mundo conoce «salud, dinero, amor y Real Madrid». Pero además de un motivo de orgullo local han de ser también una declaración de sinceras intenciones, pues si nuestro glorioso pasado medieval no nutre nuestro presente se quedará en mera fecha, en solemnidad de andar por casa, y en zapatillas. Ser la cuna del parlamentarismo es buen galón, pero estos son derecho y deber. A partir de ahora a los leoneses ha de rebosarnos espíritu parlamentario. Pero aún más les ha de rebosa a los políticos. Por ejemplo, y no es pasado tan remoto, nunca más abominaciones como aquella de la que fue víctima Díaz Villarig minutos después de recibir su vara de alcalde. La patada en los mismísimos, sea verbal o pura coz, ha de quedar erradicada, es poco parlamentaria. Si hay que hacer una moción de censura, una conspiración, un transfuguismo… dense antes los buenos días, pregúntese por la esposa, hágase sin acritud, parlaméntese. El pasado honorable además de lema promocional ha de ser guía de conducta. La cuna fue León, la madre la gran Europa cristiana, el padre… uno diría que Macbeth, pero mejor no meneallo.

En León parlamentamos poco. Somos parcos en palabras, aunque las miradas tiendan al párrafo largo. Un pasado solemne que no nos obligue a estar a su altura, o al menos a no desentonar, se quedará en mero fuego de artificio con el ego colectivo. Admitámoslo, cuando nos dicen que León ha salido en los informativos nos santiguamos, contenemos la respiración, y luego preguntamos el motivo. Somos majos, pero muy nuestros.

Una buena noticia, que no debe consistir en mero autobombo y logotipo, sino en compromiso compartido con la ejemplaridad democrática. Empezando por los partidos. Pues, en caso contrario, siempre habrá algún chistoso que ironice: «Y tanto cuna del parlamentarismo… como que en democracia siguen en pañales». Los lemas, a veces, los carga el diablo.

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