editorial
Demasiadas urgencias en la Catedral
La Catedral vuelve a necesitar dinero con urgencia. Ha recibido más de ocho millones de euros en los últimos diez años, pero mantenerla a salvo tiene un precio. Un precio muy alto. Los responsables de su salud se apresuran ahora a buscar 250.000 euros que les permita rehabilitar una vidriera emblemática, La cacería antes de que en septiembre del próximo año se instale el nuevo órgano y restaurar la escalera de caracol que posibilitará abrir paso al tejado para desarrollar un originalísimo programa de visitas.
A más largo plazo, pero sin descuidos por su delicada situación, es necesario abordar la recuperación del hastial, uno de los puntos más frágiles del templo.
No son buenos tiempos para buscar financiación institucional, pero parece razonable que en el establecimiento de prioridades la Catedral encabece el listado del patrimonio. En la convicción de que ha de ser así no tiene sentido alentar la discusión desatada estos días a propósito del cobro de cinco euros a los visitantes. Es un bien de todos, un derecho de todos y, en consecuencia, un deber de todos.