CRÓNICASBERCIANAS
Tururuuú
V aya rayada , que diría mi hija, con la conmemoración bicentenaria de la Constitución de 1812. ¡Si aquí llevamos entonando el Viva la Pepa hasta hace na !. El Te Deum que el compositor Nicolás Zabala escribió para dar gracias por su promulgación es el que hemos coreado todos en torno a Zapatero, Fabra, Matas o Griñán. Si uno montaba un aeropuerto con dos avionetas otro construía uno gemelo, pero a sabiendas de que no aterrizaría ni una de papel. Así el iluso administrado concebía la esperanza de que las promesas de un AVE por pueblo se convertirían más pronto que tarde en realidad con el inestimable refrendo de los palmeros políticos de turno. Hubo una diputada socialista que juró que la alta velocidad llegaría a Ponferrada en el 2009 y un poco más tibia la postergó hasta el 2011. Hasta ZP emplazó a Luis del Olmo sin rubor en la radio: «El AVE a Ponferrada lo inauguraremos usted y yo juntos».
Entonces era lógico que el pardillo ciudadano se encolerizara frente a tamaños incumplimientos por una simple cuestión de agravio comparativo. Pero si algo ha obrado la crisis en tan poco tiempo es un cambio radical de mentalidad. Barbastristes, como apoda un buen amigo a Rajoy, ha contribuido a despojar al español de esa cáscara dura de ingenuidad. Más por miedo que por convencimiento. El PP es muy probable que arrase en Andalucía como preludian las encuestas y nada hace presagiar que la huelga del 29-M vaya a resultar un éxito de seguimiento. La nación igual que en 1812, como bien resaltó Su Majestad en la conmemoración de la Carta Magna, vuelve a estar por encima de sus máximas autoridades. Básicamente porque los populares proponen perder algo —o mucho— para no perder todo, y los socialistas se han convertido en el sinónimo de una huida hacia adelante que se vislumbra suicida. Por eso sorprende y revela cierta bisoñez poco juiciosa que el nuevo subdelegado del Gobierno Suárez-Quiñones en su primera visita oficial a Ponferrada no sólo se haya apuntado a la factibilidad de que pronto llegue la autovía A-76, sino también el AVE a Galicia, el parque tecnológico y si hay suerte la estación de montaña del Morredero. No esperará que le entonemos un Te Deum . A estas alturas la parroquia mansa ya se lo toma con resignación y lo que le debe resonar en los oídos al subdelegado será un burlón: Tururuuú. O cómo se diga en el Parlamento Europeo.