FUERA DE JUEGO
Subvencióname
Lo de este país y probablemente de esta ciudad en materia de dinero público provoca una extraña mezcolanza de hilaridad e indignación. Ayer se conocía que el alcalde ha enviado al cajón una lista con los vehículos que eran inmunes a las multas, unos 250 ciudadanos que tenían derecho de pernada, al menos, cuando se sentaban al volante. Como tantas cosas esa lista nadie la ha visto pero al parecer está ahí.
Y de dineros públicos también se ha conocido otra noticia recientemente que resulta como mínimo llamativa. Los organizadores del Genarín —ese santo que era borrachín, pendenciero y putero según los que se autodefinen como sus hijos— lanzaron una dramática alerta porque la falta de subvenciones ponía en peligro la procesión .
Dicen que todos los fenómenos humanos nacen, crecen y se institucionalizan. Ni siquiera la Iglesia que fundó el hijo del carpintero ha podido evitarlo. Y parece que los hijos de Genarín sufren esa cruel realidad que lleva a un fenómeno que busca ser lo más trasgresor e irreverente a vivir hoy funcionarizado .
Conozco incluso a uno que reclama que se le subvencione porque como fumador se declara ya especie en extinción. Y vista la lista de todo lo que se subvenciona en España no sé si logrará...
Dicen los que conocen el Genarín que hoy en realidad son dos. Uno, el del grupo de cardenales que se reúnen en la Capilla Sixtina y se autoproclaman como guías espirituales de la masa. Y otro bien distinto, que son esos fieles que masivamente desoyen los dictados y viven el Genarín por su cuenta. No sé a qué me recuerda... También dicen que es una fiesta dañina para León y para su Semana Santa porque en realidad es lo único que logra espacio en los telediarios a pesar de la declaración de Interés Internacional —las otras 16 que la tienen tampoco salen y por eso muchas veces ni se sabe de tal título más allá de las fronteras municipales—.
Dicen que no es la mejor noche para el Húmedo por los daños, la suciedad y porque al final es un macrobotellón y los locales prefieren otro tipo de clientes de cartera más abultada.
Desconozco estos extremos y ni me interesan pero sí me quedo con que al final todo desemboca en la burla y la falta de respeto hacia el otro, con insultos callejeros incluidos hacia quienes van de madrugada a Santa Nonia. Si eso buscaban sus capellanes me río de su progresía subvencionada porque quizás alguno esté incluso en la casta de los 250 elegidos para la gloria.