Coto al descontrol de las fiestas del campus
El dinero público escasea y no es momento para derroches. Y menos para pagar fiestas privadas en las que hay quien hace negocio y bien jugoso.
El descontrol de las fiestas del Campus de Vegazana no puede continuar. Quien organiza una actividad de este tipo tiene que ser responsable también del orden y de la limpieza. No es legítimo que el Ayuntamiento de León, con el dinero de todos los ciudadanos, deba pagar la limpieza de un espacio público que es empleado para hacer un negocio aunque se paguen las tasas pertinentes por la ocupación de la vía. El civismo en un espacio público no está garantizado en una fiesta como la del pasado viernes y por ello este tipo de actividades deben organizarse en un lugar apropiado, en un recinto privado en el que se establezcan los servicios de orden y de limpieza necesarios para garantizar que todo transcurra con normalidad.
Lo ocurrido el pasado fin de semana en el Campus no es admisible. Sólo cuando DIARIO DE LEÓN desveló que la basura acumulada en el macrobotellón seguía allí las diferentes instituciones empezaron a lanzar la voz de alarma sobre una situación que tampoco es nueva y que, lo que es más importante, no debería repetirse.
A cualquier ciudadano, de acuerdo con las ordenanzas municipales, se le sanciona con una multa si no deposita los residuos dentro de los contenedores pertinentes o incluso se arroja un chicle a la acera, y por lo tanto esa misma exigencia debe aplicarse a quiénes utilizan los espacios públicos para lo que en realidad no deja de ser un negocio privado.
El gasto de dinero público para limpizar la basura de un macrobotellón va contra la sociedad y los responsables de la organización son también los que deben dejar las cosas en perfecto estado. Los ciudadanos no tienen porque pagar fiestas particulares.