EDITORIAL
No valen excusas con la lucha leonesa
No hay razones para aplazar la declaración de la lucha leonesa como Bien de Interés Cultural (BIC) hasta el próximo año. Y menos aún que prevalezcan posibles intereses políticos para que existan dos velocidades en la tramitación oficial por parte de la Junta.
Los toros se han convertido en un caballo de batalla para el Partido Popular desde que el Parlamento catalán aprobase en el anterior mandato —gobierno PSOE-ERC-ICV— la abolición de la tauromaquia en esa comunidad autónoma. Y desde entonces los diferentes ejecutivos autonóimcos populares están dando prioridad a todo lo relacionado con la protección de la Fiesta Nacional a lo que no hay nada que objetar si no existiese ese agravio comparativo con algo que sí es más autóctono como es la lucha leonesa. La alegación de que se necesita un nuevo Plan de Patrimonio para que este deporte leonés tenga la declaración BIC no parece apropiada puesto que la Ley de Patrimonio Cultural sí facilita la tramitación de proyectos como el de la lucha leonesa.
El pasado 19 de octubre fue aprobada en la comisión de Cultura de las Cortes la proposición planteada por el Grupo Socialista para que este deporte consiga la protección BIC. La decisión fue adoptada por unanimidad pero todo apunta a que ha faltado voluntad política para que el asunto siga avanzando en su tramitación.
Es verdad que la incoación de cada expediente para la tramitación de un Bien de Interés Cultural ya pone en marcha los medios de protección pero esa situación legal no es suficiente para justificar los retrasos incluso de décadas en las declaraciones oficiales como BIC. En la provincia de León los hay pendientes incluso de cuando ni siquiera existía la propia Junta, actual gestora de estas competencias. Los retrasos necesitan justificaciones y más si son de décadas.