AL TRASLUZ
Lecciones del viento
Demasiado joven, demasiado mayor… El debate interno del PSOE leonés para encontrar un nuevo líder tras el batacazo electoral, ha abierto un interesante debate sobre la experiencia deseable para salir del agujero negro. Pero está en un concepto muy ambiguo, sobre el que no se debe apresurar nadie a sacar conclusiones, pues ni detrás de un joven hay siempre un renovador, ni detrás de cada veterano un continuista. Cada biografía es diferente, debe ser mirada como única. Con sólo dieciséis años, Rimbaud revolucionó la poesía, pero Cervantes a esa edad ni siquiera había posiblemente empezado a recibir los golpes sobre los que construiría mucho después su grandioso Don Quijote . Más importante que el número de primaveras vividas es el de inviernos acumulados, pues no todas las estaciones son iguales. ¿En qué consiste eso que llamamos experiencia política? Pues en los méritos objetivos: profesionales y humanos. Resultan difíciles de cuantificar, cierto. Y las trayectorias no lo son sobre la nada, sino en el tiempo. «Fulano se las sabe todas». Ya, pero su cátedra no nos sirve.
Pese a la dificultad de concretar en qué consiste, hay algo llamado experiencia vital, que nos habita y que nos explica. Todo cuenta, nos forja y enseña… en el tiempo. Y hasta a Sócrates le llevó el suyo aprender su «sólo sé que no sé nada».
Habrá quien proponga que, ante el rotundo fracaso de los adultos, deberíamos dejar a los niños que nos gobernasen. Pero la edad, como la experiencia, es algo demasiado efímero. Te descuidas y el encantador chavalín se te ha escapado hacia la edad del pavo. Y no hace falta haber leído El señor de las moscas o Viento en las velas para saber cómo se las gastan los menores puestos a imitarnos.
En León, ha vuelto un desagradable viento de invierno. Mientras escribo, golpea los cristales de la ventana, como si ésta fuese un tamboril. No tiene edad, pero sabe mucho. Es altivo como un rey Príamo. Pero la experiencia -uno ya va teniendo sus tacos, inclusos sus palabrotas-, me dice que pasará. Y cuando usted esté leyendo esto ya habrá pasado, aunque sólo sea porque no dependía de ningún presupuesto. Como cantaba Dylan en una balada: «era muy viejo entonces/ soy mucho más joven ahora».