ASUNTOS INTERNOS
Un caso extraordinario
Cuando la honradez se abre paso entre tanto titular sobre golfos y rufianes, hasta la noticia más ordinaria parece sorprendente y excepcional. Sobre todo en política. Que un diputado del PSOE haya renunciado a su escaño por considerarse poco útil, causa asombro y concita admiración. Un bello gesto, sin duda. No es el único. Hay otros casos, menos espectaculares, que también nos reconcilian con una clase política que, de cotizar en Bolsa habría sido expulsada del parqué a raíz del debate de Presupuestos. Un espectáculo mediocre, bronco y mezquino. De sus señorías cabía espera que, siendo el trámite parlamentario más importante del año, abordaran la discusión con rigor, honestidad intelectual y altura de miras.
Pero no. Las estamos pasando canutas, cada día amanece con un nuevo recorte social y todavía no se vislumbra el final del túnel, en vista de lo cual los diputados se engolfaron en una competición para demostrar quién miente más. Seguramente las cuentas que ha presentado el Gobierno sean criticables, pero no como lo hicieron los socialistas y los nacionalistas, más preocupados por el brillo de sus intereses que por el destino de nuestros impuestos. Antes el huerto particular que la vega de todos; primero mi capillita electoral y del resto ya ser verá; es preferible la muerte a reconocer el mérito del adversario.
Por fortuna, hay excepciones a tanto sectarismo ideológico y a tanto tribalismo excluyente. Como la de hace días en el Ayuntamiento de Ponferrada, lo que me congratula especialmente. Se dirimía entre 15 aspirantes el concurso para reordenar el espacio que ocupaba el viejo Carrefour, una parcela de 70.000 metros cuadrados con un gran impacto urbanístico en la zona de expansión de la ciudad. Abierta la plica ganadora resultó corresponder al equipo de arquitectos del que forma parte... el líder de la oposición, el socialista Folgueral.
Lo extraordinario no es que el juicio técnico prevaleciera sobre el político, sino que un alcalde actúe con la honradez debida y no le niegue a su adversario lo que según el jurado es de justicia. Que algo tan elemental y razonable como un hecho así se tenga por excepcional y merezca un titular a cinco columnas demuestra por qué los políticos son, desde hace bastante tiempo, la tercera preocupación de los españoles. Y la tendencia no se revertirá hasta que el ejemplo de políticos como el alcalde de Ponferrada o el diputado socialista por Almería sea, en vez de excepción, la regla y el pan de cada día.