Diario de León

LA SEMANA

Decepción por la falta de consenso

Publicado por
CAMPO VIDAL
León

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La discusión de los Presupuestos del Estado, que como sigan a este ritmo acabaran consumiendo el año 2012 al que se refieren, ha supuesto una nueva decepción en la ciudadanía por la falta de consenso entre los partidos políticos, de forma especial entre el Gobierno y el Partido Socialista. En estos momentos de crisis, la ciudadanía espera más que nunca algún tipo de acuerdo, aunque comprenda que unos tienen que proponer una Reforma Laboral y otros oponerse.

Pero de Rajoy y de Pérez Rubalcaba la ciudadanía esperaba una mayor conexión, aunque sólo fuera porque ambos en su día ocuparon la cartera de Interior y sabido es que quienes pasan por ese puesto mantienen, por encima de diferencias ideológicas, una sintonía especial. Sólo faltó que el presidente del Gobierno revelara en público que había mantenido alguna conversación más con Rubalcaba de las que habían trascendido. Este hecho no sólo es poco elegante sino sintomático de una falta de lealtad poco conveniente en estos momentos. El Gobierno está en su derecho de pactar lo que crea conveniente, desde su mayoría absoluta, con el resto de partidos. Duran i Lleida ha explicado con claridad que no apoya los Presupuestos porque jamás hubo una negociación seria al respecto, salvo una conversación de Montoro con la Generalitat y una conversación suya con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en la que hubo una referencia a los Presupuestos y la respuesta consabida de que «no hay dinero». Pero ni siquiera simulacro de negociación.

En el misterio de los nombres presentados por el Gobierno al Partido Socialista para presidir RTVE se supone que sí se avanzó un poco más, pero el Decreto del Gobierno que deja sin efecto el acuerdo por el que era necesario consensuar el nombre del presidente del Ente público, hace presagiar lo peor: que la televisión pública deje de depender del Parlamento, como por fin se había conseguido, con todos los matices que se quieran introducir y las observaciones libres sobre el ejercicio de los profesionales que recibieron este encargo, y que pase de nuevo a depender única y exclusivamente del Gobierno. Si eso se consuma, será sin duda un paso atrás.

Ya decía Manuel Fraga que «las victorias son efímeras y las derrotas provisionales». Deberían tomar buena nota tanto el Gobierno como la oposición de está sabia advertencia del fundador del Partido Popular que valoraba con relativo escepticismo la correlación de fuerzas de cada momento. Todo cambia.

Otra cosa es que, por más que se necesite para la recuperación económica del país, el consenso serviría también para combatir el grado de decepción y de desánimo que se abona diariamente desde los medios de comunicación y también por las declaraciones inconvenientes de algunos dirigentes políticos. El campeón en sembrar desesperanza es el ministro de Economía, Luis de Guindos, autor de la inolvidable frase «la situación económica está mal y va a ir a peor». Con esa declaración y con el entusiasmo depredador de algunos periodistas con derecho a micrófono, es incluso extraño que el país salga a trabajar todos los días. Declaraciones de este estilo, que abonan una crisis psicológica superpuesta a la económica y a la financiera, no estimulan precisamente el consumo y crean un ambiente de retracción que acaba reflejándose en las cifras macroeconómicas.

Las cosas están mal, y es cierto que pueden empeorar, pero el camino de la recuperación no pasa por repartir dosis de pesimismo todos los días, sino por destacar el esfuerzo admirable de tantos emprendedores y de tantas personas sensatas que creen, aún con todo, que este país tiene muchas posibilidades y que terminará levantándose con orgullo. Para esa salida, ayudaría algún tipo de consenso, sin duda alguna. Ellos deciden.

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