CRÓNICAS BERCIANAS
La esquela o los bierzobonos
No sé bien por qué, pero mucha gente tiene la estúpida sensación piadosa de que en el Bierzo sólo se hallan sepultados bajo tierra ocho aguerridos picadores en un pozo de Victorino Alonso en Santa Cruz del Sil. La realidad, desde otra óptica menos simbólica pero más realista es que los ciento y poco mil habitantes de esta poza del Noroeste de España con la que siempre nos llenamos la boca en términos paradisíaco, se hallan sepultados desde hace ya muchos meses por la invisibilidad que nuestros políticos no son capaces de despejar en medios gubernamentales y que sólo los mineros tratar de disipar a costa de convertirse en la diana de los pelotazos de las fuerzas de seguridad del Estado.
Bajo un manto parecido a una monstruosa esquela que se divisa entre el alto del Manzanal y el pico de Piedrafita pena un legión de comarcanos entre las lápidas de decenas de empresas que un día fueron el orgullo de una industria metalúrgica, eólica o constructora sin parangón en el resto de la provincia de León y en buena parte de las provincias de esta comunidad. Seguramente más cabizbajos y más alicaídos que los ocho de Santa Cruz.
El carbonicido —en lo poco que Herrera ha estado acertado, en su nomenclatura— y ahora la fuga de los cuates mexicanos de Vitro, dentro de lo deprimente de la situación, deberían servir para que este Ejecutivo —el anterior ni se enteró— echara un vistazo más allá de lo que ocurre entre el puente aéreo con Bruselas o Berlín, o de la cuesta de las Perdices en la salida de La Moncloa por la A-6 hacia Ponferrada.
Ahora que Mariano gime por los eurobonos, que es como una especie de socialización de la deuda comunitaria dentro de lo que da de si nuestra neocultura financiera esculpida a base de ostiazos como los de las participaciones preferentes, los swaps , o los clips , el presidente del Gobierno debería pensar también que es preciso mutualizar la crisis industrial para territorios tan abrasados como el Bierzo y que sin embargo el Ministerio de Industria ignora clamorosamente cuando el BOE acaba de convocar las ayudas a la reindustrialización por 350 millones de euros para Canarias, la Bahía de Cádiz, Ferrol, Nervión, Gibraltar, Teruel, Soria y Jaén. A lo peor es que ya han echado tierra sobre la esquela, porque esto está más negro que el sobaco de un grillo.