AQUÍ TE ESPERO
Caro y absurdo
Después de que las rotondas hubieran agilizado el de por sí lento tráfico de esta capital, ahora en Poridad se les ocurre volver a los semáforos. Y así los colocan para que pasen los peatones en el cruce de Michaisa, después de haberse gastado 4,3 millones de euros en quitarlos.
Me pregunto por qué se gasta tan alegremente el dinero cuando no hay un duro. Está claro que los ediles no lo pagan de su bolsillo y por eso lo hacen con tanta alegría. Creo que buena parte de los problemas de este país acabarán el día que los políticos respondan con su patrimonio de sus meteduras de pata, pero mientras lo paguemos entre todos ellos pueden seguir probando.
Es lógico pensar que si se quitan unos semáforos alguien proteste, pero creo que volver a ponerlos no es la solución. Tal vez si no se hubieran quitado y simplemente se hubieran apagado se habría probado el efecto y nos habríamos ahorrado esos 4,3 millones que podrían haberse destinado a algo más útil y necesario.
Yo no soy partidaria de tales semáforos y aprovecho para recordar aquí que los de la rotonda de la Plaza de Toros también ralentizan el paso de los vehículos una barbaridad y siguen sin colocarse los pulsadores que ahora se anuncian para Michaisa. No sé lo que cuestan esos pulsadores (que pueden estropearse porque a los niños —y no tan niños— les gusta pulsar una y otra vez, como si se pusiera verde antes porque lo aprietan mucho) pero tampoco creo que sean la solución. Considero que en la rotonda de Pinilla hay tanto tráfico como en las dos citadas, pero muchos más peatones y sin embargo no hay semáforos y los automovilistas respetamos el paso de los peatones, que especialmente cruzan casi constantemente del parque de Quevedo al colegio. Pues si esa rotonda no tiene semáforos y hay más peatones que en las de la Plaza de Toros y de Michaisa y no se producen situaciones de peligro, no entiendo por qué hay que colocar esos semáforos otra vez y luego pulsadores y lo que haga falta. Creo que los pasos de cebra elevados y, especialmente, las luces intermitentes del suelo alertan mucho más a los automovilistas, sin que sea necesario hacer esperar a los de todos los sentidos (como ocurre en la Plaza de Toros) y luego que se abran todos al mismo tiempo. Y eso sucede frecuentemente sin que haya un solo peatón cruzando por ninguno de los numerosos pasos. Así de absurdo.