Diario de León

HISTORIAS DEL REINO

Cacarear y no poner huevo

Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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La minería vuelve a estar en pie de guerra, dispuesta a llegar hasta el final de una lucha a vida o muerte. Ya lo han comprobado nuestros políticos. Desde el señor Soria hasta el flamante subdelegado del Gobierno Suárez Quiñones. La altanería del primero, su soberbia mal digerida, ha contribuido a tensar, aún más si cabe, la problemática inherente a un sector que agonizaba, pero al que quieren descabellar sin mediar prenda. El segundo se ha cubierto de gloria con los sucesos de Ciñera de Gordón. Piden a gritos muchos la dimisión de ambos. Del canario afirman los de su propio partido que es falto de entendimiento o razón, tal y como define el concepto «tonto» el diccionario de la Real Academia de la Lengua. La alusión al dos de oros del señor ministro, sobraba.

De momento, son muchas las voces en Castilla y León, desde el gobierno de Herrera, hasta la propia Isabel Carrasco, que defienden la continuidad de las minas, el mantenimiento de los empleos, el último latir de una tierra que se muere. Tanto uno como la otra deben exigir a quienes recibieron los votos de los leoneses en las urnas, y hoy lucen tipín de diputado o senador, que dejen de hacer el paseíllo o el codillo en el bar y defiendan a quienes les eligieron, señores y señoras nuestros, que son los que introdujeron la papela en la urna en esta provincia, no en Huelva o Canarias. Porque si quieren defender el parador del Hierro en lugar del de Villablino, empadrónense allende el mar.

Cómo cambiaría el escenario político si Castilla y León, Aragón y Asturias presentaran un único frente opuesto a la sinrazón del ministro Soria. La unión de tres comunidades autónomas, una de ellas granero de votos del PP de siempre –ésta-, debería de causarle migraña o evacuación del vientre al amigo Mariano, que se decía más leonés que nadie minutos antes de las elecciones nacionales. Ahora, parece sorprenderse ante las manifestaciones y los gritos desgarrados de las familias. Pues sí, señor Rajoy, ésta es la causa de todos: leoneses, castellanos, asturianos y aragoneses. Sume votos, ande. Y comience a valorar que pagar jubilaciones a gentes de cuarenta en lugar de mantener empleo es infinitamente más costoso para un país. Salvo éste, donde no cabe un tonto más por metro cuadrado, visto lo visto.

Si quieren recortes, que terminen con las casi 200 embajadas autonómicas en el extranjero o en el propio territorio español, como la que mantiene Andalucía en Madrid, que ya le vale el tema. Un despilfarro valorado por el propio PP cuando era oposición en 150 millones de euros. Pero, en uno y otro caso, mucho cacarear aunque no poner huevo. Tiene razón Soria: de donde no hay, no se puede sacar. Excepto ministros, a lo que parece.

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