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Tres senadores valientes y comprometidos

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La crisis del carbón ha puesto al Partido Popular de León en la más difícil coyuntura política que podría imaginarse. Al partido, a su presidenta provincial, Isabel Carrasco, y al presidente autonómico, Juan Vicente Herrera, al aceptar en un hecho ciertamente insólito que los parlamentarios de su formación pudiesen votar contra los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy que acabarán liquidando la actividad minera.

Pero sobre todo ha puesto entre la espada y la pared a los tres senadores populares leoneses que hoy deberán asistir en la Cámara Alta al debate sobre la enmiendas que precede a la votación mañana de los Presupuestos Generales del Estado. La minería del carbón se juega en esa votación el todo por el todo. Es en ese momento cuando Juan Morano, Silvia Franco y Luis Aznar deberán decidir si rompen la disciplina de partido y votan en contra o bien se ausentan de la cámara.

Aznar, Franco y Morano unen a su compromiso con León y con el carbón una alta prueba de coherencia política y mucha, mucha valentía. No es difícil imaginar las tremendas presiones a las que en los últimos días y ahora mismo están siendo sometidos desde Génova por —más allá de lo que pase— dar la cara por su tierra y por su gente mientras otros en la misma coyuntura rinden las armas y se someten a la consigna general. Por ejemplo, los demás senadores populares de Castilla y León, los de Palencia, sin ir más lejos, pero también los de Asturias o los de Aragón.

Frente a ese desgaste personal y político dentro y fuera del propio partido que es de justicia reconocer —paradójicamente han sido los sindicatos mineros asturianos los que elogiaron la unidad del partido en León y la rebeldía de los parlamentarios contra el ministro y el Gobierno—, llama poderosamente la atención la actitud de la oposición, de los socialistas leoneses en concreto. Más que la actitud, su ausencia, sólo rota por la oportunista presencia de su nuevo líder, Tino Rodríguez, exhibiendo una camiseta en la tribuna del Congreso de los Diputados. Su falta de presencia política y de firmeza en el ejercicio de la oposición son tan desconcertantes como decepcionantes para la minería y la provincia a la que representan. Ni Rodríguez, ni el diputado y ex portavoz socialista en la cámara, José Antonio Alonso, con puntuales y muy tibias apariciones, ni la también diputada Helena Castellano, que pese a proceder de cuenca minera ni está ni se la espera en el conflicto, ni ningún otro alto cargo del partido, incluido el propio Óscar López, ex secretario autonómico y ahora número tres en Ferraz, tienen autoridad moral para reprochar nada desde el punto de vista político a quienes han demostrad mayor altura de miras.

Por ejemplo, la que les faltó a ellos cuando en septiembre del 2010, en plena renegociación del reglamento europeo que con la bendición del PSOE fijaba el cierre de la minería para el 2018, se alinearon con las tesis de su partido y del ministro Miguel Sebastián en un ejercicio de sumisión cuando menos pasmoso. Nadie de ellos se partió entonces la cara por León. Ahora, que tienen la oportunidad de darla, están de nuevo desaparecidos mientras Morano, Aznar y Franco pueden ir por la calle con la cabeza bien alta por su compromiso, su valentía y su dignidad política y personal.

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