editorial
La tibieza no vale cuando ya hay condena
Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Posada de Valdeón no admite posturas tibias. Existe una condena firme y la reacción desde la nueva cúpula provincial del PSOE no puede ser ponerse de perfil. La clase política española sufre serios problemas de credibilidad entre la ciudadanía y una de las causas está precisamente en que se apuesta por una actitud corporativista que lleva a intentar proteger a los propios desoyendo cualquier otra voz. Cuando hay acusaciones no vale callarse y cuando hay imputaciones el silencio no es tolerable. Y la inacción llega a rozar el esperpento cuando existen condenas firmes como ocurre en este caso de Posada de Valdeón.
El portavoz municipal Mariano Rojo no puede recibir el aval de la cúpula provincial del PSOE cuando tiene una condena que le declara «criminalmente responsable» de una falta de orden público.
En democracia no vale todo y la ciudadanía exhibe un hartazgo hacia este tipo de situaciones y también a las respuestas que exhiben públicamente algunos condenados, como en este caso, de desafío a los tribunales.
La reacción de Rojo negándose a acatar el fallo de la Audiencia porque «aunque hubiera otras diez sentencias nadie me convencería de que he cometido un desorden público» no parece el mejor camino. Y mucho menos atacar a los trabajadores del Ayuntamiento acusándolos de «falso testimonio». En todo este caso hay un evidente déficit democrático.