Diario de León
Cristina Fanjul
León

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E sta provincia está muy puteada y cuando los pueblos se sienten heridos, atacan. Es puro instinto de supervivencia. Además, a toda esta ceremonia de la confusuón se ha unido un nuevo agente, que no estaba previsto y que puede desestabilizar el tablero. En el futuro, volverá a conjugarse un verbo ya casi olvidado: moranear, y el problema para muchos es que se puede moranear en el grupo mixto del Senado, pero también en el Ayuntamiento, en la Diputación y en un sinfín de escenarios propios de Lampedusa, que aquí vamos a poner todo patas arriba para que ellos sean cada vez más iguales.

Precisamente la Diputación se convirtió el martes en el escenario de la desafección. Los políticos, a lo suyo, a lanzarse el reproche del ¿y qué hiciste tú? , camuflando así un comportamiento que se mueve entre la inoperancia, la inutilidad y la indiferencia ante la tragedia de cientos de familias. Mientras tanto, los mineros, atónitos ante esa ceremonia de la nada, increpaban al grito de ¿a quién representáis?

¿A quién representan? Curioso término, representar. Las palabras pueden representar, pero ¿pueden ellos hacerlo? Es importante hablar con corrección, porque cuando lo hacemos estamos modificando el mundo que poblamos, el mundo que representamos con el lenguaje. El problema es que hemos dejado que sean ellos quienes ocupen el puesto que nuestra palabra debería habitar. Por eso creen que ellos (nos) representan y que, por lo tanto, pueden modelarnos, manipularnos, porque, al representarnos son los legítimos agentes de nuestra voluntad. Todo es una ficción, un juego de simulaciones, una representación que tratan de hacernos tragar como si fuera real, una farsa generada con el objetivo de fabricar consensos, de hacernos vivir en Matrix.

Su soberbia les cegó y no fueron capaces de ver que esta nueva representación podría salirles mal. Es lo que tiene la mina, que hay que dragar para saber qué nos espera en el fondo. Ya ven, en este caso, lo que ha aparecido ha sidoMorano, distrayendo al rebaño y generando a su alrededor una nueva fuente de conformidad. El senador se mueve bien en el escenario de la transgresión. Sabe que estamos en una encrucijada y no lo desaprovechará. Ya ha advertido de que la cesión no está entre sus cartas y de que la lucha es una obligación. Está mayor Morano para huelgas de hambre, pero podría encerrarse en el Senado. Así la Cámara tendría alguna utilidad.

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